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“Op Twist”: estrella en ciernes de la terminología financiera


Es una perogrullada de licenciado en Letras observar que el lenguaje está en perpetua evolución. Esta observación nada original, no obstante, es incluso más certera en el caso de la jerga en el mundo de la economía. Sigue leyendo

QE2 llega a buen puerto (repetición de un post del año pasado)


Todo parece indicar que este mes la Reserva Federal pondrá fin a su controvertido programa de expansión cuantitativa, conocido en inglés como QE2. Aunque no ha tenido todo el éxito anticipado, el cambio de tono político en el Congreso y el auge de la derecha libertaria pro-patrón oro ha inducido a Bernanke y sus colegas a no introducir un QE3, aunque el espectro de más expansión heterodoxa estará vigente mientras dure el estancamiento actual. Aprovecho para volver a publicar esta entrada de bitácora, de noviembre de 2010) debido a que veo a muchos internautas perdidos buscando la recta traducción de esta enigmática sigla:

El término financiero del día, del mes y quizás del año es “QE2″. Una consulta de Google debería revelar con relativa rapidez que se trata del quantitative easing 2, es decir, el aumento de la oferta monetaria para mantener deprimidos los tipos de interés, estimular la inflación y evitar el aterrorizante espectro de la deflación.

¿Por qué el número 2? Porque la medida anunciada esta tarde por la Reserva Federal de EE.UU. consiste en la segunda campaña para estimular la economía mediante el empleo de resortes puramente monetarios. La primera ronda de QE se produjo aproximadamente entre principios de 2008 y principios de 2009, el periodo más álgido de la crisis financiera. Durante esa fase, el banco central estadounidense, aliado con sus pares del resto del mundo, recortó tipos hasta llevarlos a cero o casi cero e inyectó billones a la economía mediante la compra de cualquier valor impreso en papel excepto billetes de lotería.

¿Por qué la sigla? Es un chiste débil. Coincide con las siglas del crucero Queen Elizabeth II (ya sé, no muy gracioso, pero ¿qué va usted a hacerle? Estamos en crisis).QE2 traducción financiera

¿Cómo se traduce? La palabra easing en el sentido de “rebajar tipos” ya está bastante establecida. Los glosarios sugieren “relajación” o “flexibilización” como traducción. El problema es que estas opciones suenan como un contrasentido: ¿cómo hace uno para “relajar” la oferta monetaria? La dificultad proviene de que el término inglés ease para reducir tipos surge como el antónimo de tighten para “elevar tipos” y ninguno de los dos pares de esta antinomia ha hecho una transición feliz al castellano. No obstante, algunas publicaciones en castellano optan por esta versión:

El euro avanza por encima de los 1,413 dólares después de conocerse la noticia del día: la Reserva Federal ha hecho un anuncio de relajamiento monetario (quantitative easing) con la recompra de bonos por valor de entre 850.000 y 900.000 millones de dólares, más de lo estimado por los analistas. http://www.cotizalia.com/noticias/aproxima-maximos-enero-20101103-60488.html

Otras fuentes periodísticas en castellano han preferido una opción más acertada para ease: expandir. Es una versión resumida de “expandir la oferta monetaria”, que es un sinónimo de la reducción de tipos. Cuando un banco central recorta tipos, expande la oferta monetaria. Más personas solicitan crédito, el coste del dinero disminuye, circula con mayor rapidez y hay más actividad económica.

Al aplicar esta solución de “expandir” por ease al célebre quantitative easing, se produce la siguiente opción: expansión cuantitativa.

En la práctica, esta iniciativa de la Fed, que se denomina “expansión cuantitativa” (Quantitative Easing), supondrá que la Fed imprimirá 600.000 millones de dólares para adquirir deuda pública, con el objeto de bajar los tipos a largo plazo para que la gente consuma más, y las empresas puedan endeudarse y contratar.

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5ibFf6H6f2-piUy9giGIFvhNLvAmg?docId=1398441

Conocido en la jerga financiera como quantitative easing (expansión monetaria cuantitativa), el plan contó con el respaldo de nueve de los 10 miembros con derecho a voto que conforman el Comité de Mercado Abierto. http://www.elperiodico.com/es/noticias/economia/20101104/fed-lanza-plan-estimulo-monetario-425000-millones/576168.shtml

El QE2 es el término abreviado que se utiliza en Wall Street para referirse a la segunda ronda de quantitative easing, o expansión monetaria cuantitativa, nada que ver con el flamante crucero de lujo Queen Elizabeth 2.

Lo cual es absurdo. ¿”Expansión cuantitativa”? ¿Qué otra clase de expansión podría haber? ¿Cualitativa? “Expansión monetaria cuantitativa” es un intento desesperado por salvar este escollo, pero en última instancia fracasa. Sólo por añadir “monetario” no deja de ser un pleonasmo.

Debido a esta disonancia, muchos autores optan por la elipsis o la explicación reducida sin la traducción directa del término:

La quantitative easing o QE, no es otra cosa que imprimir billetes y poner[l]os a circular.

http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-valores/2010/11/03/expansion-cuantitativa

La recaída del empleo y del mercado inmobiliario son factores que han llevado a la Reserva Federal a plantear la posibilidad de ampliar la intensidad de su estímulo monetario por la vía de adquisición de activos (quantitative easing), lo único que se puede hacer cuando los tipos están ya al 0%.

http://www.elpais.com/articulo/economia/global/Dilemas/crecimiento/monetarios/elpepueconeg/20101031elpnegeco_4/Tes

Conclusión: la versión más establecida es “expansión cuantitativa”. En mi opinión, sin embargo, tiene el defecto de ser mentalmente dolorosa. Regresemos al término original. ¿Por qué se denomina quantitative en inglés? Es para distinguir este método de expansión de la oferta monetaria del procedimiento más acostumbrado, que consiste simplemente en recortar tipos. ¿Sería descabellado llamarla expansión heterodoxa? ¿Expansión no monetaria (en contraposición a la expansión regular)? Sólo es una sugerencia…

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

La palabra “trade-off” en español: donde el protagonista da innumerables vueltas y piruetas y atraviesa incontables peripecias para concluir que otra traductora consiguió una mejor solución que la suya


En mi penúltima entrada de este blog (es uno de los anglicismos cuya aceptación generalizada lamento; “bitácora” me suena tan “Capitán Kirk”), traduje al español la versión de Yoram Bauman de los diez principios de Mankiw. Pensé que sería un ejercicio de traducción ligero y divertido. Apenas me adentré en el primer minuto del vídeo, me encontraba en un laberinto de terminología que a la vez me era familiar y un desafío relativamente difícil. Y recordé de nuevo (como si falta hiciera) que la traducción es un trabajo arduo.

¿Cómo se traduce la palabra “trade-off”? Es tan cotidiana y tan básica. Y además tan esencial en los textos de economía. Los mismos economistas no tienen una opción establecida. Enfrentados a la tarea de traducir la palabra “trade-off”, los profesores reprueban la materia de traducción.

Por ejemplo, el anglicismo puro y duro:

Principio 1: Las personas enfrentan tradeoffs (http://www.joseviteri.com/2009/03/diez-principios-basicos-de-economia.html)

Y de allí en adelante la cosa va de capa caída.

La palabra es engañosa debido a su aspecto relativamente inocente. Parece un sinónimo de “canje” o “intercambio”, pero con un pequeño rizo que hace toda la diferencia.

Veamos las definiciones en los diccionarios monolingües fácilmente accesibles online:

Merriam-Webster:

1: a balancing of factors all of which are not attainable at the same timeeducation versus experience trade–off which governs personnel practices — H. S. White>

2: a giving up of one thing in return for another : exchange

Oxford:

trade-off(trade-off)

noun

a balance achieved between two desirable but incompatible features; a compromise:a trade-off between objectivity and relevance

Webster’s New World College Dictionary:

trade·-off (trād′ôf′)

noun

an exchange; esp., a giving up of one benefit, advantage, etc. in order to gain another regarded as more desirable

Las tres definiciones varían ligeramente, pero bastan para demostrar que se trata de un tipo de intercambio con características muy específicas: se trata de uno en el que se intercambia algo a lo que yo le asigno valor por algo que valoro más. Ergo, el trade-off siempre implica un sacrificio parcial. Si soy agricultor y cultivo maíz, no quiero quedarme con la cosecha porque no tengo ninguna utilidad para tanto maíz. En este caso, cuando vendo el maíz al distribuidor, no hay trade-off porque mi canje del maíz no implica ningún sacrificio para mí. Creo que la segunda definición es la más fina: “un equilibrio logrado entre dos características deseables pero incompatibles”.

Es un principio económico cimero porque se relaciona íntimamente con otro concepto fundamental: la escasez. Las decisiones descritas como trade-offs son altamente significativas porque representan la forma en que los seres humanos organizan sus vidas frente al problema de la escasez, es decir, la permanente carencia de suficientes medios para satisfacer todos nuestros deseos.

Ya hemos establecido que se trata de un concepto complejo, pero ¿cómo se traduce? Conscientes de lo importante que es la palabra, Alcaraz y Hughes proporcionan una serie larga de opciones, pero la longitud misma de la serie nos indica que se trata de un término importante que no tiene ninguna opción castellana establecida:

trade-off2 (descontar parte del valor al hacer un intercambio, compensar una cosa con otra, renunciar a parte del valor a cambio de alguna compensación; hacer concesiones mutuas, transigir, llegar a una transacción; alternativa, relación, correspondencia, concesión mutua, compromiso, aceptación mutua de ciertas pérdidas, ponderación, equilibrio, compensación ◊ The trade-off between speed and efficiency) [p. 679]

¡Menuda riqueza de opciones! ¡Mi copa está rebosando! El problema es que cuando un traductor afronta semejante cornucopia de opciones para un término desconocido o complejo, se le hace un pequeño nudo en el estómago. El tiempo apremia, hay que insertar algo en el hueco de “trade-off” y faltan 3.000 palabrejas por entregar antes de la medianoche. ¿Qué hacer? El instinto animal aconseja hacer una frenética cabalgata bibliográfica por tantas fuentes impresas y online para ver si mediante el crowdsourcing de diccionarios se da con una opción válida.

Para brindar una pequeña muestra de lo que cae cuando abrimos el armario donde se guardan los trastes.

Las opciones van desde lo aproximativo pero inútil…

trade-off… equilibrio, armonía

Diccionario Bilingüe Cambridge Spanish-English Paperback

…hasta lo simplemente inutilizable e incorrecto:

Trade off (unemployment inflation) Relación inversa entre el paro y la inflación

Trade off between factors Sustitución entre trabajo y capital

Como pueden ver quienes consulten mi post sobre Mankiw y Bauman, opté por una explicación alargada del concepto. Trade-off lo traduje como “decisión donde una opción excluye a otra”. No saqué esta alternativa de ninguna de las fuentes. En esta pesquisa, fue más importante la consulta de los diccionarios monolingües y creo que esto es típico de mi modus operandi como traductor financiero: los diccionarios bilingües son una ayuda a la memoria, pero mis lugartenientes más fieles y útiles son las fuentes monolingües.

Ahora bien, ¿es correcta mi versión? Justamente escribo esto porque hoy me vino a la mente una mejor opción: “disyuntiva”. Pensé que caía como anillo al dedo, porque a mi modo de ver una disyuntiva obliga a escoger una opción que excluye la otra. Consulto a María Moliner y, efectivamente, ando por buen camino:

disyuntiva f. Situación en que existen solamente dos posibilidades por una de las cuales hay que decidirse.

De modo que había una mejor opción, pero lo importante es resaltar que aunque mi opción es un poco larga y pesada, al menos era correcta y mejor que lo encontrado en las fuentes impresas.

 

Epílogo: donde el traductor descubre que la opción ya estaba disponible en una traducción del libro de Mankiw publicado hace un par de años

Durante la escritura de esta entrada he comprobado con algo de sonrojo que hay una traducción del libro de Mankiw al castellano. En el índice se lee lo siguiente:

Primer principio: los individuos se enfrentan a disyuntivas

Uuurgghhh. De modo que di una larguísima vuelta para desenredar un problema que ya había resuelto la traductora del libro. Por tanto, mis respetos a Esther Rabasco, la traductora de Mankiw al español, por dar con la palabra justa y hacerlo mejor que muchos profesores de economía y autores de glosarios. Es casi un ritual quejarse de la calidad de las traducciones de la industria editorial, pero esta es una versión castellana que compraría con los ojos cerrados.

En todo caso, otra lección de “paranoia metódica” en el uso de diccionarios. Las fuentes impresas no son las muletas que utilizamos para andar sino más bien un buen punto de partida para un recorrido que tal vez nos llevará a un lugar bastante alejado de donde empezamos.

En este caso, el traductor inteligente y avispado simplemente habría averiguado primero si hay una traducción al español del libro en cuestión y se habría apoyado en el trabajo de la colega. Sí, todos los caminos conducen a Roma, pero algunos son más cortos y eficientes que otros.

“Short sale” y por qué los diccionarios bilingües no sirven para nada


La marca de un traductor financiero experimentado es el escepticismo. Particularmente en el área de las finanzas. Hasta se podría denominar “paranoia metódica”. Si encuentras una palabra en un diccionario, cógela con pinzas y échala en tantas bases de datos online como sea posible, entre comillas, con operadores booleanos, al derecho, al revés, con el original, con la palabra “diccionario”, “glosario”, sola, acompañada, como sea. Solo después de pasar tu candidato por tantos tamices como sea posible puedes atreverte a insertar el término propuesto en la traducción.

Sobre todo, hay que inocularse contra lo que podría llamarse el realismo ingenuo. El traductor inexperto en el tema financiero toma un libro que ostenta orgullosamente el título Diccionario de finanzas y economía o algo por el estilo y presupone que puede fiarse de él como un bastón para suplir un currículo anémico.

Y es que las personas que redactan estos diccionarios no necesariamente tienen una experiencia amplia en los mercados. Un ejemplo recurrente de esto es un término relativamente común. Me refiero a las “short sales”, que se producen cuando una persona que no posee una acción en una empresa toma prestada esa acción a otra persona. El que pide la acción prestada se da la vuelta y vende esta acción (de la que no es dueño) bajo la idea de que la cotización de esta acción bajará. Una vez verificada la baja en la cotización después de un periodo dado, vuelve a comprarla (a un precio inferior) y la devuelve a su dueño original. La ganancia del short seller consiste en la diferencia entre el precio de venta y el precio de recompra (menos la comisión que debe pagar al verdadero dueño de la acción por el privilegio de hacer su jugadita con la propiedad ajena).

El problema es que el traductor poco familiarizado con el tema acude a los diccionarios especializados en busca de un equivalente en castellano y encuentra lo siguiente:

short sale venta f en or al descubierto (p. 255)

Harrap’s business dictionary: English-Spanish

short selling: venta en descubierto (p. 336)

Glosario internacional para el traductor

short sale/selling (MERC FINANC/PROD/DINER venta en/al descubierto; venta corta; venta de valores, divisas, productos o contratos de futuros por quien no los posee aunque espera obtenerlos a un precio más bajo, en un mercado bajista —bear market— antes del día pactado para la entrega…)

Alcaraz Varó y Hughes, Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales

Evidentemente la última opción es la más útil y completa de todas: ofrece dos candidatos y, en tercer lugar, ofrece una explicación detallada de la operación (cosa poco frecuente en los diccionarios bilingües, que en realidad no suelen ser más que glosarios glorificados).

El problema es que Alcaraz y Hughes colocan en primer lugar la omnipresente “venta en o al descubierto”, lo que inclinará a la mayoría de los traductores a decantarse por esta opción. El problema es que esta opción sería incorrecta para un texto utilizado por los profesionales que trabajan en los mercados. Al encontrar “venta en descubierto”, fruncirán el ceño y preguntarán “¿qué diablos es eso?”

Y es que el término técnico preferido en el ámbito financiero español es la “venta corta”, que a los ojos del traductor suena a una herejía, una traducción literal y que hace sonar al texto como si el traductor no hizo el esfuerzo de consultar fuentes especializadas.

Consúltese el diario financiero Expansión: “ventas en corto” arroja 100 resultados de su archivo y la traductoril opción “en/al descubierto” solo 28 menciones y principalmente en traducciones de notas de los servicios cablegráficos.

Son los pequeños detalles que distinguen al especialista del generalista. No quita que “venta al descubierto” sea una opción más elegante y descriptiva: pinta de forma elocuente el meollo del asunto. Uno está vendiendo algo que no posee. Y, efectivamente, si uno vende una acción en una venta corta pero esta sube, debe tratar de recomprarla para limitar las pérdidas, cosa que a veces no resulta posible cuando estos títulos escasean (el llamado short squeeze). Así que, en cierto modo, el especulador está “al descubierto”, expuesto a los bruscos vaivenes de la Bolsa.

En todo caso, si se está traduciendo el texto para una agencia no especializada, se debe optar por “al descubierto”, porque no sobrevivirá el proceso del corrector que utiliza estos diccionarios para juramentos solemnes. Pero si el texto va dirigido a individuos que se ganan el pan en los mercados, hay que optar por la literal y humilde “venta corta”.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

El ministro de Fomento se dispara un balazo en el pie y sale de gira


El Ministerio de Fomento efectuó hace dos semanas un roadshow que recorrió el Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda y Rusia. La gira estaba destinada a promover la propiedad inmobiliaria española como una opción de inversión atractiva pese a la incesante retahíla de titulares negativos sobre las economías periféricas. Lamentablemente, el mensaje fue recibido con frío escepticismo. El Financial Times comentó que el intento por restarle importancia a la magnitud de la cantidad de viviendas sin vender resultó poco creíble. Por su parte, los analistas de Barclays Capital cuestionaron la cifra de 700.00 viviendas sin vender citada por el ministro y la contrastaron con la estimación de 1,5 millones de RR de Acuña.

Resulta interesante desde el punto de vista forense echar un vistazo al material informativo en inglés que acompañó la gira del ministro y que está disponible online. Aunque no tengo ninguna opinión sobre la sustancia de la presentación, como traductor profesional opino que la presentación en PowerPoint está redactada en un inglés lamentable que con toda seguridad restó eficacia al mensaje de Blanco.

Aunque creo firmemente que un patriota debe hablar orgullosamente los idiomas extranjeros con el acento propio de su patria, la cuestión es distinta cuando se trata de escribir en otro idioma. La redacción de un documento

José Blanco

profesional en una lengua distinta a la propia exige el asesoramiento de un traductor profesional. No sé con certeza si el PowerPoint en cuestión es una traducción o una redacción en el inglés original, pero es de una calidad francamente bajísima.

Por supuesto, PowerPoint no se presta a la elocuencia de Martin Luther King. Dada su naturaleza visual, tiende hacia lo telegráfico. Pero incluso dentro del estilo punto-raya-punto-raya hay espacio para afinar la calidad del mensaje destinado a un público extranjero (o al menos para no sonar tarzánico).

Un traductor al inglés experimentado no se limita simplemente a lanzar palabras a la página sino que vierte la oración de un modo que suene a inglés. Veamos por ejemplo esta oración:

In the closing months of 2010, the Spanish economy came back on track for recovery, with a q-o-q GDP increase of 0.2%, that sums up for a y-o-y increase of 0.6 %.

Se trata de una mala traducción. El inglés es torpe y poco idiomático. “That sums up” se emplea como una traducción de la frase “lo que suma” o “lo que equivale a”. Pero hay mejores formas de expresar esto y que suenan a inglés, como por ejemplo: “…0.2%, for a total y-o-y increase of 0.6%”.

Un lector escéptico dirá que se trata de un cambio mínimo, pero le puedo asegurar que la disonancia cognitiva que crea el original es lo suficientemente grave como para predisponer al “cliente” al que se está tratando de vender una tesis de inversión. El estilo correcto es preciso para dar en el clavo.

Otros gazapos son más graves:

Spain has the biggest highway net in Europe and is the first European country and second in the world, behind China, in high speed railway line miles

“Highway net” es una traducción literal y errónea de “red de carreteras”. Pero la frase correcta es “highway network”. “Net” significa red, efectivamente, pero se refiere a las redes de los pescadores. El efecto es demoledor: el espectador simplemente dejará de prestar atención a un mensaje presentado de una forma tan inepta.

En una diapositiva posterior aparece lo siguiente:

Economic literature available estimates a range of overvaluation degree between 13% to 30%

La oración está muy mal redactada. Realmente dudo que alguno de los miembros del público del ministro haya comprendido esta oración. Este error me sugiere que, efectivamente, se trata de una traducción (y no una redacción original en inglés) porque la secuencia gramatical está calcada del español y no respeta el orden inglés: “La literatura económica disponible” debería ser “the available economic literature”. Por demás, “a range of overvaluation degree between 13% and 30%” es pura y simplemente macarrónico.

También hay errores de concordancia. El original afirma que “Housing prices have fallen over 15.4% from its maximum…” cuando debería ser “Housing prices have fallen… from their maximum”.

La siguiente oración también es torpe y agramatical. El PPT del Ministerio acota que: “Thus, comparatively, the degree of the adjustment in Spain is being harder than in other countries”. Pero un buen traductor habría hecho una sugerencia para mejorar el texto y facilitarle la tarea al lector o espectador: “Thus comparatively, the degree of adjustment in Spain has been steeper/tougher/harsher than in other countries”.

En resumen, una cámara de horrores en una veintena de diapositivas. Por supuesto, la mejor traducción del mundo no habría quintuplicado las ventas de viviendas vacías de un día para otro. Pero al menos dejaría en alto la imagen de la organización que hace la presentación, cosa que mucho me temo no sucedió en este caso, a juzgar por las reacciones del FT y Barclays.

Este es el discreto pero determinante aporte que puede hacer un traductor profesional. La calidad de sus traducciones no solo transmiten el significado de su texto sino que son parte integral de su imagen corporativa. Una traducción profesional hará que esta imagen brille con más fuerza y que su mensaje sea recibido con mucha mayor simpatía.

Salir a vender un mensaje de por sí difícil con una traducción mediocre, por el contrario, equivale a dispararse en el pie antes de un maratón.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

La salida a bolsa de LinkedIn: ¿burbuja o estafa?


Dos días después de la salida a bolsa de la red social LinkedIn, que muchos describen como el pistoletazo de salida de otra burbuja tecnológica, el columnista especializado en asuntos financieros del New York Times, Joe Nocera, adelanta otra perspectiva: el conocido fenómeno de la corrupción de las salidas a bolsa.

Los títulos de LinkedIn fueron tasados a $45 por parte de los asesores, Morgan Stanley y Merrill Lynch. Pero cerraron su primer día al doble. La diferencia entre el precio citado por los asesores de la salida y el precio final representa dinero que no ingresó a los cofres de LinkedIn sino en los bolsillos de los clientes de Morgan y Merrill a los que se asignaron lotes de acciones antes de que abriese el mercado:

El hecho de que la acción se duplicase en su primer día de cotización —cosa que los banqueros de inversión, que siguen de cerca el pulso del mercado, deben haber sabido con toda certeza que ocurriría— significa que miles de millones de dólares adicionales que deberían haber ido a LinkedIn terminaron en manos de inversores para los que Morgan Stanley y Merrill Lynch deseaban hacer favores. Puedo garantizar que la mayoría de esos inversores vendió esas acciones durante el repunte matutino. Es el dinero más fácil que se puede ganar en Wall Street.

Tal como escribió Eric Tilenius, director gerente de Zynga, en Facebook: “Un brinco inmenso en el primer día no es indicativo de una salida a bolsa exitosa sino de que hubo un error inmenso en la fijación del precio. Los banqueros están recompensando a sus amigos y a sí mismos en lugar de cumplir su deber fiduciario hacia sus clientes”.

Ahora bien, cabe acotar que los manejos turbios en las salidas a bolsa no son nada nuevo. Figuraron de forma prominente en la burbuja tecnológica de los 90. Las dos tesis (burbuja, corrupción) no son mutuamente excluyentes. Puede incluso que se fortalezcan mutuamente.

P.D. Para una descripción alternativa de por qué la discrepancia de precios no es tal, véase esta entrada de blog de un banquero de inversión anónimo.

Acerca de Miguel Llorens

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