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Fundéu ataca de nuevo: traducción, voz pasiva y consejas de viejas


Quod natura non dat, Salmantica non praestat.

You can take the boy out of Texas, but you can’t take Texas out of the boy.

Uno de los gajes de este oficio es que uno está expuesto de forma periódica a las recomendaciones paternalistas de Fundéu sobre cómo esquivar el pecaminoso anglicismo. Para esta clase de instituciones, la traducción es un problema y un peligro, no una actividad cultural enriquecedora. Cual celosos guardacostas lingüísticos, los empleados de Fundéu están constantemente a la caza del extranjerismo coleado en alguna patera procedente del Canal de la Mancha.

El problema con las instituciones no sujetas a control democrático es que se les suele ir la mano. Se otorgan a sí mismas más que suficiente soga para ahorcarse. Un ejemplo de la normatividad desbordada lo tenemos en una pieza publicada hace algunos meses: La traducción, consejos básicos, firmada por dos profesores de periodismo de la Universidad Europea de Madrid. Antes que nada, llama la atención que dos catedráticos que no son traductores sean los convocados a instruir al público sobre lo que se debe y no se debe hacer al ejercer la actividad de la traducción. Y a partir de allí, todo es cuesta abajo.

El texto arranca con un consejo inicial de una condescendencia tan sublime que flirtea con lo insultante. La recomendación inicial es nada más y nada menos que hay que «ser fieles al original».

A partir de allí, la caída es prácticamente vertical.

Siguen recomendaciones completamente insondables por su absoluta falta de conocimiento de la lingüística:

…es habitual que quienes traducen del inglés incluyan muchas más oraciones en voz pasiva de las que habitualmente emplea el español. Algunas son sencillamente incorrectas (las que se forman con verbos intransitivos en español); otras, poco naturales en nuestra lengua, que tiende a la voz activa tanto como el inglés a la pasiva.

Francamente, estamos en el reino de lo que podríamos llamar «realismo mágico gramatical». Esto es una ruidosa colisión entre la normatividad en castellano con la guerra que sus primos hermanos ingleses han luchado desde hace siglos contra la voz pasiva. Lo que los une: la lucha totalmente histérica en ambos idiomas contra la voz pasiva (fruto de un prejuicio tonto sin ningún fundamento científico). Realmente asombra el desparpajo con el que los autores lanzan al aire estos datos absolutamente espurios.

Lo más chocante es que la afirmación en cuestión es completamente empírica y verificable. Cabe la pregunta: ¿en qué estudios lingüísticos se basa esta proposición de que «el inglés tiende más a la voz pasiva que el español»? Pues yo te lo puedo decir: absolutamente en ningún estudio empírico, aparte de la fértil imaginación de los autores y el pesado fardo de la tradición de sinsentidos normativos que ellos se encargan de transmitir de forma completamente acrítica.

Estos hispanohablantes ignoran que los mismos fundamentalistas del idioma inglés llevan siglos luchando contra la voz pasiva basados en argumentos tan imaginarios como baladíes («la voz pasiva es débil, es indicativa de pensamientos pasivos», etc.).

Si nos obsesiona tanto la voz pasiva (y poseemos un mínimo de curiosidad intelectual), no creo que sería tan difícil asignar a un ordenador, un programa básico de análisis de corpus lingüísticos y un becario nimileurista la tarea de generar algunos datos sobre la frecuencia de la voz maldita en los respectivos idiomas. Hasta entonces, el reino de las recomendaciones de uso seguirá inmerso en un Hades precopernicano donde también conviven los horóscopos, el cartílago de tiburón, el vudú y la homeopatía.

Pero, sorpresa, he aquí que hace ya más de veinte años una lingüista llamada Carmen Gómez Molina analizó diversos corpus para medir la frecuencia del uso de la pasiva y llegó a la siguiente conclusión (tajante):

El número de construcciones pasivas en inglés no es superior al calculado en los corpus españoles, y en el alemán parece haber menos. (…) Hasta que se demuestre lo contrario, no parece que el español emplee menos fórmulas pasivas que las lenguas con las que se le compara de costumbre. Incluso a veces sucede lo contrario, sin diferencia de género y en cada género en particular. Las intuiciones y la repetición de lugares comunes deberían evitarse. (Josse De Kock, Carmen Gómez Molina, Las formas pronominales del verbo y la pasiva, pp. 99-100)

«Las intuiciones y la repetición de lugares comunes deberían evitarse.» En mis sueños más autoritarios, los fanáticos de la normatividad tendrían que tatuarse esta oración en la frente.

Resulta que a veces aunque la naturaleza no lo haya dado, Salamanca sí lo presta, pero hay que estar lo suficientemente avispado para aceptar dicho préstamo. Ahora bien, mi pregunta es la siguiente: si el Estado español invirtió dinero hace dos décadas para que dos catedráticos salmantinos llegasen a esta conclusión científica, ¿cómo es posible que un cuarto de siglo después la noticia no haya llegado a la Escuela de Periodismo de la Universidad Europea de Madrid? ¿Será un problema de comunicación? ¿Quizás el mal estado de las carreteras que comunican a Madrid con Salamanca? ¿Falta de disponibilidad de Internet en una de las dos ubicaciones? No lo sé.

Cuando yo estudiaba en pregrado, uno de las formas más facilonas de sentirse superior era reírse de la ignorancia de los estudiantes de comunicación social. No sé si esos estereotipos seguirán vigentes, pero, de ser así, quizás un paso hacia adelante para superarlos sería incluir algún cursillo sobre lingüística dentro de la carrera. Y quizás no estaría de más hacer la misma recomendación a las escuelas de traducción e interpretación, ya que sus graduados no se quedan muy a la zaga a la hora de transmitir estas consejas de viejas durante su diario quehacer.

En resumen, resignémonos a que los académicos de la lengua (que no científicos de la lengua) siempre verán la traducción como una actividad sospechosa que se debe vigilar con el mismo cuidado con que la policía inglesa vigila las puertas de la embajada de Ecuador en Londres. Pero ruego encarecidamente a los señores de Fundéu que antes de lanzar al ciberespacio un texto que 1) obtendrá una difusión extensa debido al prestigio de Fundéu y la ansiedad un poco histérica que siente la gente al usar su propio idioma, y 2) permanecerá rebotando por Internet durante muchos años debido a la persistencia de los mensajes electrónicos, consulten a un lingüista de trayectoria reconocida o a una traductora de buena reputación. Solicito humildemente que, a la hora de advertir a los traductores que anden con cuidadito, al menos tengan la cortesía de emplear a personas realmente cualificadas para al menos no seguir esparciendo leyendas y mitos estúpidos sobre el lenguaje.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com. También estoy en Twitter y LinkedIn.

La distinción traductor/intérprete ahora es parte de la jurisprudencia en EE.UU.


Confieso que no me gusta demasiado la distinción entre traductor, entendido como persona que se dedica a traducir textos escritos, e intérprete, persona que traduce textos orales. Tanto en español como en inglés, choca contra el uso del 80% de los hablantes, lo cual lo convierte en un cultismo que puede degenerar en lo pedante o una acepción técnica que alguien del público general no tiene por qué conocer. A mi modo de ver y basándome en el uso, no es incorrecto denominar traductor a un intérprete, aunque denominar intérprete a alguien que está traduciendo un documento sí es claramente incorrecto. Claro que en mi andar diario respeto la distinción escrupulosamente, pero tampoco miro mal a quien no la conoce.

Resulta que esta semana la Corte Suprema de Estados Unidos dictó sentencia en un caso que tiende a darle más claridad a esta distinción. Un jugador de béisbol se aloja en un hotel japonés de Saipán y se lesiona. El jugador demanda a la cadena de hoteles en los juzgados de Estados Unidos por daños y perjuicios. Pierde el caso. La cadena de hoteles exige que el jugador-demandante les resarza por los costes de traducción de documentos escritos en virtud de una ley que otorga el derecho al demandado victorioso a reclamar gastos de «interpretación». El beisbolista se negó a pagar los 5.000 dólares al alegar que la ley se refiere exclusivamente a servicios de interpretación y no a la traducción de documentos escritos. La Corte Suprema falló a favor del jugador lesionado. Estoy de acuerdo porque, como observé ene el párrafo anterior, llamar al traductor de un documento escrito un intérprete vacía a la palabra de cualquier significado.

Para llegar a esta conclusión, el tribunal supremo de Estados Unidos, en una decisión mayoritaria redactada por el magistrado Samuel Alito, se basó en un análisis de diccionarios publicados hacia 1978, fecha de promulgación del estatuto que ordenaba el reintegro de estos costes a los demandados por alegatos falsos. Cito la decisión mayoritaria:

It is telling that all the dictionaries cited above defined “interpreter” at the time of the statute’s enactment as including persons who translate orally, but only a handful defined the word broadly enough to encompass translators of written material. See supra, at 5–7. Although the Oxford English Dictionary, one of the most authoritative on the English language, recognized that “interpreter” can mean one who translates writings, it expressly designated that meaning as obsolete. See  supra, at 6. Were the meaning of “interpreter” that respondent advocates truly common or ordinary, we would expect to see more support for that meaning. We certainly would not expect to see it designated as obsolete in the Oxford English Dictionary. Any definition of a word that is absent from many dictionaries and is deemed obsolete in others is hardly a common or ordinary meaning.

La decisión minoritaria, redactada por la magistrada Ruth Bader Ginsburg, afirma lo siguiente:

In short, employing the word “interpreters” to include translators of written as well as oral speech, if not “the most common usage,” ante, at 8, is at least an “acceptable” usage, ibid. Moreover, the word “interpret” is generally understood to mean “to explain or tell the meaning of: translate into intelligible or familiar language or terms,” while “translate” commonly means “to turn into one’s own or another language.” Webster’s 1182, 2429. See also Random House Dictionary of the English Language 744, 1505 (1973) (defining the transitive verb “interpret” as, inter alia, “to translate,” and “translate” as “to turn (some­thing written or spoken) from one language into another”).

En general, me parece que al citar esta lectura de un solo diccionario, Ginsburg entra en territorio dudoso (más aún al conceder que el uso defendido no es el más común pero sí es aceptable). Más convincente me parecen las citas que proporciona de varias decisiones muy recientes donde se habla del intérprete como alguien que traduce o puede traducir textos escritos.

Obviamente, los hechos y nuestras interpretaciones, tanto en lo legal como lo lingüístico, no son blancos ni negros. Es bueno tenerlo en cuenta a la hora de desenfundar nuestras espadas por este o aquel uso de una palabra.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com. También estoy en Twitter y LinkedIn.

Las aventuras de «Varilla caliente»: ficción erótica traducida por ordenador


 
                                                  «Bello como el encuentro fortuito, sobre una mesa 
                                            de disección, de una máquina de coser y un paraguas»
 

Ray Kurzweil dice que cada vez está más cerca el momento en que tendremos máquinas inteligentes. Cabe la pregunta de si también tendrán una imaginación sexual. Y desde allí solo hay un paso a rumiar sobre cuáles serán sus preferencias. No tengo una respuesta sencilla a esta pregunta, pero gracias a un experimento poco divulgado en el área de la traducción automática, ya contamos con un atisbo de la Edad de las Máquinas Inteligentes y (Tal Vez) Copulantes.

El relato es uno de los Kindle Singles disponibles en Amazon. Según los gurús de la industria de la localización, las crecientes montañas de contenido de baja calidad exigen legiones de poseditores y millones de motores de traducción de baja calidad. Pues bien, ya hay pioneros que se han adelantado al valiente mundo nuevo de las traducciones literarias hechas por ordenadores para otros ordenadores seres humanos que no exigen demasiadas florituras estilísticas en su ficción.

El título es Varilla caliente. El original se intitula Hot Rod, lo que brinda un ejemplo interesante de la forma en que un ordenador maneja la polisemia. El objeto del deseo de la protagonista se llama Rodney, o Rod, así que hay tres significados posibles: el automovilístico; la referencia al atractivo sexual del protagonista; y la insinuación fálica. El ordenador, ni corto ni perezoso, apuesta sin ninguna clase de pudor por el crudo significado sexual. Lo que pinta bien para el sexo masculino: el futuro sexual humano-maquinístico no tiende demasiado a la indirecta seductiva, sino que va directo al grano, como todo un macho impaciente.

Leah es una mujer divorciada que se muda de regreso a su pueblo natal a vivir en la casa de sus padres difuntos. Pese a que su matrimonio no duró, la joven alberga buenos recuerdos del sexo con su ex:

Relaciones sexuales con su esposo, Esteban, había sido salvajemente apasionado. Lo habían hecho en todas las habitaciones de la casa y en todo momento del día.

De hecho, Esteban era tan buen amante que su ex esposa, cuya memoria quizás queda nublada por el placer, tiene problemas a la hora de recordar su nombre. En la siguiente oración, este Valentino sufre una abrupta metamorfosis, como si fuera una partícula cuya posición y movimiento fuera imposible de determinar simultáneamente con exactitud:

Steven había sido tan apasionado en su hacer el amor como él estaba haciendo negocios.

Perdida en sus reminiscencias apasionadas, la sintaxis de Leah comienza a resquebrajarse:

Él era un animal, y era que prima, sexo sexual, los animales que Leah se perdió.

¿Alguna perversión escandalosa? ¿Un guiño intertextual a Molly Bloom? Eh, sí… quizás… ¿quién sabe?

Avanza la trama. Resulta que el carpintero que Leah contrata para hacer reformas en la casa de sus padres es un antiguo compañero del instituto, la “varilla caliente” que brinda su nombre a esta excursión literaria. Rodney es un hombre sencillo, de clase obrera, pero con cualidades que pronto lo empujarán al primer plano de las predilecciones sentimentales de Leah (el libro tiene 17 páginas y solo dos personajes, de modo que el suspenso no es precisamente el punto fuerte):

Rodney no era sexy o guapo en una especie de manera glamorosa. recurso de Rodney vino de su personalidad más que nada.

A medida que tiene más contacto social con su ex compañero de clases, Leah comienza a notar más y más encantos físicos:

Era un buen tipo, muy humilde, y tuvo el más lindo culo que Leah se había visto en su vida, o uno de los más lindos, y ella no le hubiera importado apretando de vez en cuando.

Sigamos. El relato es corto: Leah invita a Rodney a un baile o Rodney invita a Leah (no es fácil comprender) al «club de país». Creo que Rodney baila bien, aunque la sintaxis y la ortografía del ordenador dificultan un poco la interpretación del texto:

Pero Rodney, oh mi Dios, ¿era un bailarín. Si era tan bueno en la cama cuando estaba en la pista de baile, Leah se han encontrado al hombre perfecto.

A partir de este momento, la lectura se vuelve cada vez más difícil, bien sea por el carácter experimental del autor o por la falta de pericia sexual del traductor. También es posible que el vino ingerido por los protagonistas esté interfiriendo con la inteligibilidad de la conversación y que estemos ante un ejemplo de flujo de conciencia:

“¿Más vino?”, Preguntó. –Claro-dijo, después de ella a la cocina. Se sirvió el vino. “Hacer un brindis”, dijo. Rodney estaba pensando en ello. “He aquí a un chico y una chica que se codeaban todos los días durante seis años, y no se matan unos a otros.” “Muy buena,” dijo Leah.

Y en este punto Rodney se despeña por una serie de reminiscencias completamente incomprensibles sobre una especie de régimen de trabajo forzoso (y ligeramente perturbador) en el instituto donde estudiaron juntos:

“Piense en ello, Leah. Éramos niños, probablemente los doce años, y nuestros cuerpos se vieron obligados, literalmente, unos contra otros, porque había muchos de nosotros y nuestros armarios estaban uno junto al otro, hasta el día que nos graduamos. Esos son años difíciles. Nunca lucharon por la sala de codo.

¿Qué horrores sucederían en esta misteriosa sala de codo? Pasemos por alto los extraños rituales de apareamiento en el Medio Oeste norteamericano. Porque ahora viene lo bueno. Comienza la acción. Varilla y Leah/Lea/Lía se traban en ardiente combate. Pero, de forma casi sistemática, el glosario empleado por el programa de traducción frustra cualquier titilación potencial. Es como si el relato hubiese sido censurado por un inquisidor puritano pero con sentido del humor un poco juguetón:

Ella se moría por tener uno de esos duros de diapositivas de trabajo gruesos dedos dentro de ella.

O mi favorita:

Ella se agachó y se indica la construcción a través de sus pantalones.

Una de las exigencias de la ficción erótica escrita para mujeres es que el sexo no puede ser simplemente sexo. Pese a su brutal literalismo, nuestro ordenador respeta estas convenciones. El placer es tan intenso que logra distraer a Leah de sus cavilaciones científicas:

Cuerpo de Leah estaba más que listo para el sexo, pero Leah estaba sorprendido por sus sentimientos que fueron mucho más allá de la física hoy.

Extraña chica, esta Leah. Una vez que Rodney logra que la mujer deje de pensar en Heisenberg y Marie Curie (¿una táctica para demorar el orgasmo, quizás, como Woody Allen pensando en el béisbol?), el clímax se acerca. En su apogeo, el sexo entre Rodney y Leah suena como una versión al español —no totalmente desprovista de mérito literario— de un poema erótico de e.e. cummings:

Se inclinó hacia delante y empezó a coger él, realmente lo mierda, duro y rápido, gimiendo libremente y en voz alta como su intensificación del placer.

En fin, me alegra reportar que los dos protagonistas culminaron exitosamente su encuentro y que el mismo fue mutuamente satisfactorio, tanto en lo físico y lo científico como en lo emocional.

¿Se trata de una ligada de una sola noche o el comienzo de una hermosa amistad (o algo más)? Como preguntaban las Shirelles en su exquisita versión de las letras de Carole King: «Will you still love me tomorrow?»

En el mundo algorítmico de la traducción automática, las verdades no son concluyentes sino estadísticas. Las relaciones no son estables sino probabilísticas. Somos solo átomos flotando en el vacío cuántico que forman aleaciones fugaces con otros átomos. Sin embargo, el futuro pinta bien para Leah y su Varilla Caliente:

Ella cubierto de Rodney brazos por encima de su cuerpo, y se quedó dormido en los brazos de Rodney Lawton.

Que, parafraseando, significa: «Y fueron felices y comiendo faisanes». O, como sugiere Google Translate: «They were happily ever after».

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com. También estoy en Twitter y LinkedIn.


Ceci n’est pas une traduction


El anglicismo innecesario y el exceso de anglicismos son vicios que añaden vulgaridad al texto, no cabe duda. A mí particularmente me choca el uso de la palabra «commodities» en lugar de «materias primas». La palabra en inglés no añade nada conceptualmente al español. Sin embargo, el traductor financiero que no esparce el término commodities al menos un par de veces en un informe sobre la evolución del algodón o el petróleo está colocando un letrero inmenso sobre su texto que dice «ESTO ES UNA TRADUCCIÓN».

Hay un poema de Borges que reza «La meta era el olvido. Yo llegué primero». De un modo paralelo al poeta menor de Borges, la meta del traductor es la invisibilidad. Ceder a algunos de los vicios de la comunidad para la que se traduce tal vez te ayude a alcanzar esa meta primero. Es una forma sutil de colgar un letrero disimulado y engañoso que dice «ceci n’est pas une traduction».

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com. También estoy en Twitter y LinkedIn.

¿El globés de Mourinho conquista Inglaterra?


La empresa de gestión de activos Henderson Global Investments ha lanzado una campaña publicitaria en el Reino Unido basada en la imagen de Jose Mourinho, técnico actual del Real Madrid y ex entrenador del Chelsea. La campaña descansa en el hecho de que la misma palabra, manager, se emplea para describir tanto a las empresas gestoras como a los entrenadores de fútbol. Los anuncios funcionan gracias a esta polisemia. El chiste es que se pueden referir tanto a la elevadísima autoestima del técnico portugués como a la empresa de administración de fondos de inversión.

Lo curioso es que todas las citas en inglés de la campaña contienen errores gramaticales. Los encargados de la publicidad de Henderson no corrigieron los errores de Mourinho.

Un anuncio dice: «Which manager

Mourinho inglés globés gestión de activos

is ‘special one’? Is this trick question, my friend?» («¿Cuál técnico es el especial? ¿Bromeas, amigo? »). Las reglas del inglés correcto exigen algo más por el estilo de «Which manager is the ‘special one’? Is this a trick question, my friend?»

Otro dice: «I ask my team for 110%. If they give me more is OK too» («Le pido a mi equipo que se esfuerce al 110%. Si se esfuerza más, no me quejo»). Esta última oración exige ser reescrita como «I ask my team for 110%. If they give me more, that is OK too».Mourinho inglés Henderson gestión de activos publicidad

¿Significa esto que el globés, la versión del inglés hablada por quienes no tienen ese idioma como lengua materna, se está imponiendo al inglés escrito incluso en el Reino Unido? De ningún modo. La campaña se centra en la imagen de Mourinho y la imagen que tienen los ingleses del estratega portugués es la de un extranjero con un ego hipertrofiado que habla el idioma con el descuido propio de alguien más allá del bien y del mal. Mourinho es la clase de persona a la que le puedes corregir el globés y pasará totalmente de largo porque él hace más o menos lo que le viene en gana.

Por eso es que la campaña contiene citas macarrónicas: el inglés deficiente es parte de la imagen del técnico. La agramaticalidad del globés mourinhista es un mensaje metalingüístico. Una perla que recuerdo de mis lecturas Roland Barthes es que la literatura a menudo emplea ciertas convenciones no realistas para connotar cierta información de forma inmediata. Por ejemplo, Hercule Poirot a menudo termina sus oraciones con un «n’est-ce pas». Lo que señalaba Barthes es que nadie habla así; ningún francés esparce frases francesas al azar en sus oraciones cuando habla inglés. La frase intercalada de forma arbitraria es un significante que le recuerda al lector de Agatha Christie que el detective es belga, extranjero y hasta un poco ridículo.

Es más: las supuestas citas de Mou ni siquiera son textuales. Por ejemplo, la cita famosa que dio pie a que conozcan a Mourinho irónicamente como The Special One no coincide con la del póster. En su rueda de prensa inicial al frente del Chelsea, el portugués en realidad afirmó lo siguiente: «Please don’t call me arrogant, but I’m European champion and I think I’m a special one». ¿Arrogante? Sí. ¿Agramatical? No.

Para usar la terminología semiótica, los errores gramaticales en la campaña de Henderson transmiten diversas connotaciones: ‘extranjero’, ‘arrogante’ y ‘presumido’, pero también ‘victorioso’, ‘eficiente’ y ‘exitoso’. (También puede denotar ‘exotismo’ o, en el caso de un ídolo del cine como Antonio Banderas o Sophia Loren, ‘sensualidad mediterránea’).

Por supuesto, esto no significa que uno simplemente pueda transmitir una imagen de sensualidad o éxito al violar impunemente las leyes de la gramática inglesa. El globés es una herramienta necesaria pero peligrosa. Y en caso de duda, contrate a un traductor o revisor profesional para que redacte sus textos del español al inglés.

Acerca de Miguel Llorens

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«Breaking Bad» y «Casa de mi padre»: ¿el español conquista Estados Unidos?


Una de las cosas que más me divierte de la cruzada contra el anglicismo en el mundo hispanohablante es su contrapartida —igual de histérica— en Estados Unidos: la lucha contra la creciente influencia del español debido a las oleadas de inmigración tanto legal como ilegal desde el sur del río Grande. La semana pasada, el candidato presidencial republicano Rick Santorum, al ser interrogado sobre la posible incorporación de Puerto Rico como estado, expresó su apoyo, aunque con la salvedad de que se respete la ley federal y adopte el inglés como lengua oficial. Nadie ha acusado a Santorum de ser un intelectual, mucho menos de ser un experto constitucionalista. Pero una de las cosas más simpáticas de Estados Unidos es que no tiene idioma oficial. A los padres de la patria norteamericana —viviendo en la feliz etapa previa al romanticismo y el nacionalismo— ni siquiera se les pasó por la cabeza la necesidad de indicar en su Constitución que el idioma inglés tendría que ser la lengua oficial del gobierno que estaban fundando. Pese a lo candente que siempre es el tema de la identidad cultural, el movimiento de consagrar oficialmente el anglosajón moderno como idioma legal no ha hecho demasiados avances.

¿Hasta dónde llega el grado de influencia del español en la patria de Noah Webster? Creo que la evidencia es mixta. Tomemos dos ejemplos, uno de la televisión y otro del cine.

El primero es el empleo de larguísimas escenas en español pero sin ninguna clase de subtítulo al principio de varios capítulos de la serie Breaking Bad. He visto dos o tres comentarios sugiriendo que la ausencia de subtítulos se debe al creciente bilingüismo de Estados Unidos. Pero esto es una forma errónea de interpretar estas escenas.

Breaking Bad se ha caracterizado desde el principio por la presentación al principio de cada capítulo de una imagen incomprensible, a menudo surrealista, que carece de cualquier contexto. Esta imagen se olvida inmediatamente y luego surge de nuevo, de forma inesperada, en el momento más álgido del capítulo. La técnica me recuerda bastante los comienzos de Dos metros bajo tierra, que comenzaba siempre con la muerte de la persona que sería velada durante ese capítulo en las pompas fúnebres de los hermanos Fisher. Aunque tangencialmente relacionada con el resto del capítulo, lo importante es que esta escena funcionaba como una forma a la vez brutal de recordarnos nuestra mortalidad (el tema de la serie) y un modo impactante de comenzar cada episodio.

Breaking Bad lleva esta misma técnica un paso más allá y la elabora de forma mucho más audaz. Un capítulo, por ejemplo, comienza con una imagen de un conejo de peluche con un ojo faltante que flota en una piscina. Esta imagen se queda en el aire hasta que, 40 minutos más tarde, el espectador comprende que el peluche es parte de los restos macabros de una colisión entre dos aviones.

Las largas escenas en español son realmente herramientas dramáticas para provocar este mismo efecto del extrañamiento. Se trata de quebrar las convenciones realistas para crear un tipo de experiencia estética más compleja, de segundo nivel, «meta» y posmoderna. Breaking Bad experimenta más con los límites de la ficción que la mayor parte de la televisión que jamás se haya hecho. Por eso creo que esas escenas no tienen nada que ver con la creciente influencia del español. Igual podrían haberse filmado en silencio o en sueco. La apuesta de los realizadores es lograr seguir contando una historia a un público angloparlante incluso aunque se supriman elementos tan esenciales como el diálogo.

Pasemos a otro caso. Esta semana se estrenó una comedia llamada Casa de mi padre, protagonizada por Will Ferrell. Tengo entendido que se trata de una parodia del género de la telenovela y está hablada principalmente en español (esta vez con subtítulos). Hablando en el Daily Show, Ferrell contó que no aprendió español sino que simplemente recitó el guion fonéticamente (cosa evidente para cualquier hispanohablante). Ferrrell también se presentó en el programa de Jimmy Kimmel, donde mantuvo una larga entrevista en español puramente fonético y subtítulos en inglés con el anfitrión. (Juzguen ustedes si la entrevista da una idea sobre la calidad de la película. A mí, personalmente, Will Ferrell nunca me ha hecho reír, a pesar de que soy devoto de Saturday Night Live desde que tenía diez años. Pertenece más a la tradición del clown que al del comediante stand-up.)

Sin embargo, más que evidencia de la potencia del español, creo que indica la fuerza de la cultura latina. Lo primero que uno tiene que preguntarse es cómo un público angloparlante que no ve telenovelas latinoamericanas en ningún idioma va a reírse con una parodia de este género. La respuesta es que muchos norteamericanos han visto telenovelas en español igual que muchos de nosotros, mientras surfeamos los canales de cable. Y aunque yo no he visto muchas, conozco sus convenciones. Pero si la película triunfa (y hay pocos motivos para esperar que sea un éxito, porque las críticas son uniformemente negativas), es porque incluso el angloparlante monolingüe comprende la gestualidad exagerada y las técnicas granguiñolescas de la telenovela sudamericana: entiende que la pareja se está peleando; entiende que el villano es villano porque la música tenebrosa se lo indica; comprende que la madre y la hija están compartiendo un momento de nostalgia porque el violín se lo dice de forma nada sutil.

Más que bilingüe o plurilingüe, mi impresión es que Estados Unidos se está volviendo un país pluricultural, con una mayoría firmemente angloparlante y monolingüe que sin embargo está conectada, o al menos yuxtapuesta, con muchas culturas procedentes del resto del mundo.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com. También estoy en Twitter y LinkedIn.

 

Terminología de la crisis financiera: la traducción del “haircut” financiero al español


Los años 2011 y 2012 pasarán a la historia como una época dominada por posibles quiebras soberanas en Europa. Dentro de este contexto, la prensa financiera en inglés constantemente habla del “haircut” que se aplicará a la deuda griega y, por el contexto, es obvio que no se trata de un peinado ateniense de moda, sino más bien de una trasquilada pendiente.

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“Op Twist”: estrella en ciernes de la terminología financiera


Es una perogrullada de licenciado en Letras observar que el lenguaje está en perpetua evolución. Esta observación nada original, no obstante, es incluso más certera en el caso de la jerga en el mundo de la economía. Sigue leyendo

Traducción al español de extractos del artículo de Der Spiegel sobre posible impago griego


El día de ayer el semanario alemán Der Spiegel publicó un artículo sobre los preparativos para una suspensión de pagos en Grecia. Detrás de bambalinas, las autoridades alemanas y europeas  hacen planes para atenuar el impacto colateral sobre el resto de Europa. A continuación se presenta una traducción de los pasajes clave de la pieza (tomados de la versión en inglés divulgada por el mismo Der Spiegel):

“Ya basta”, afirma un funcionario público de alto nivel y añade que Berlín ha perdido la paciencia con los griegos. Combinando resignación con fatalismo, Merkel y Schäuble están afrontando lo inevitable y pensando lo anteriormente impensable: Grecia declarará la quiebra y ya ni siquiera se puede descartar su retiro de la unión monetaria.

***

Ya han comenzado a elaborarse los planes para el día crítico, tanto en departamentos del Ministerio de Finanzas en Berlín como en grupos de trabajo de la UE en Bruselas. Funcionarios del Ministerio de Finanzas alemán esperan que una quiebra griega sea manejable, siempre y cuando los políticos europeos conserven la calma y se incrementen los fondos de rescate de acuerdo con lo previsto.

El objetivo es enviar una señal, no solo a los asociados europeos de Berlín sino también a los políticos escépticos dentro de la coalición alemana. El mensaje es que Europa también cuenta con una alternativa aparte de la ayuda: de ser necesario, también puede retirar su asistencia.

***

Aunque el impago parece inevitable, la pregunta sobre si Grecia permanecerá dentro del euro sigue en el aire. En una reunión entre los ministros de Finanzas de Alemania, Holanda y Finlandia:

Schäuble argumentó que los griegos deberían permanecer dentro de la unión monetaria, incluso después de que los tenedores de bonos asuman pérdidas. [El holandés] De Jager, sin embargo, no se opuso a que el país abandone la eurozona. Los asistentes expresaron su acuerdo con que las consecuencias finales deben ser decididas por los mismos griegos: los demás miembros de la eurozona no disponen de la opción de expulsarlos de la unión monetaria.

***

Básicamente hay dos posibilidades para una quiebra griega, [un enviado de Schäuble afirmó la semana pasada en Bruselas]: o bien el país se mantiene dentro de la unión monetaria o se retira.

Ambas opciones generarán pérdidas para los poseedores de bonos, lo cual implica que Grecia solo pagará una parte de su deuda (por ejemplo, un 50%). Esto significa que habrá pérdidas significativas para los acreedores de Atenas, incluidos: el Banco Central Europeo (BCE); los demás países y bancos de la Unión Europea; compañías de seguros; e instituciones financieras a lo largo de Europa. El enviado de Schäuble presentó a sus oyentes en Bruselas los resultados de simulaciones efectuadas por el Ministerio de Finanzas de Alemania y afirmó que el objetivo debería ser contener el daño ocasionado por estas pérdidas.

***

Específicamente, el plan de emergencia para una eventual quiebra griega consiste en lo siguiente:

Los planes alemanes están centrados en dos instrumentos. En primer lugar, el equipo de Schäuble propugna el empleo de líneas de crédito preventivas que consisten en que el EFSF (siglas del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera) emita préstamos temporales a países con posiciones financieras precarias. En segundo lugar, procura suministrar inyecciones financieras a los bancos para impedir que incurran en problemas.

Países enteros y la totalidad de sus industrias bancarias quedarían amparados por estos dos instrumentos, argumentó el asistente de Schäuble en Bruselas. Los préstamos ayudarían a Italia y España, pero también a países pequeños como Chipre que podrían verse incapacitados para pedir prestado dinero en los mercados después de una quiebra griega.

Los bancos en muchos países de la eurozona podrían terminar dependiendo de los miles de millones de Luxemburgo, porque tendrían que reconocer pérdidas sobre sus tenencias de bonos estatales griegos. Los bancos helénicos se verían mucho más afectados por una quiebra soberana. Por este motivo, los funcionarios alemanes argumentan que es bastante posible que los bancos griegos continúen recibiendo asistencia incluso después de que el Estado griego vea cortado su acceso a la ayuda del EFSF. La crisis financiera demostró que los bancos comparten estrechos vínculos que se extienden a través de las fronteras. Si un banco importante se viene abajo, puede arrastrar a otros al abismo.

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Respecto a medidas de emergencia para evitar fugas de capital en Grecia:

Incluso aunque el Gobierno griego tome esta medida, los expertos oficiales opinan que las consecuencias serían manejables. Esta, sin embargo, no era la opinión a principios de mayo, cuando los ministros de Finanzas de los países grandes de la eurozona se congregaron en Luxemburgo para una reunión secreta con el encargado de las finanzas griegas y el presidente de Eurogrupo, [Jean-Claude] Juncker. Uno de los puntos de la agenda fue la posibilidad de que Grecia se retire de la unión monetaria.

Aunque en mayo los expertos aún advertían sobre las consecuencias de esta medida, en la actualidad los rescatistas del euro parecen más abiertos a la posibilidad. Incluso hallaron una solución para un problema que inquietaba a los funcionarios de Schäuble. Al contrario de lo que se presuponía anteriormente, las restricciones sobre el movimiento de capitales –que podrían invocarse para impedir que los ciudadanos griegos trasladen su dinero al exterior (poniendo así en entredicho a los bancos del país)– ahora se consideran compatibles con la legislación de la UE. El artículo 143 del Tratado sobre el Funcionamiento de la Unión Europea es la vía para sortear este obstáculo, por cuanto permite que algunos países “adopten medidas protectivas”.

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Respecto a la posibilidad de que el escenario griego sea un ensayo que se aplicará a otros países:

Los países sureños, incluida Francia, se mostraron más reservados. Temen que si se interrumpe la financiación a Grecia, ellos podrían ser los siguientes en la fila.

Schäuble aspira a acallar estos temores. Argumenta que, al contrario de otros países golpeados por la crisis, el caso griego no tiene remedio. O, como declaró el ministro griego de Desarrollo y Competitividad Regional, Michalis Chrysohoidis, al diario alemán Tagesspiegel: “La economía griega se está muriendo”.

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Una quiebra griega se está volviendo cada vez más inminente en parte debido a que los demás países en problemas de Europa han logrado avances importantes en los últimos meses. Los funcionarios del Ministerio de Finanzas alemán afirman que esto atenúa el riesgo de contagio.

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Portugal incluso subió al peldaño número 45 en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial para 2011-2012, divulgado la semana pasada.

España, por su parte, logró un salto un poco mayor en la lista, al pasar del puesto 42 en 2010-2011 al 36 en el ránking actual. Los españoles han puesto a la venta dos aeropuertos y aprobaron una reforma constitucional que fija un tope de deuda al déficit público, también conocida como “regla de oro”. La nueva norma, que no entrará en vigencia sino hasta 2020, estipula un límite del 0,4% del PIB para cualquier endeudamiento nuevo.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

Ejercita tu escepticismo: historia falsa de tabloide inglés pone a temblar el sistema financiero mundial


La sesión del miércoles en las bolsas del mundo fue una de las más frenéticas dentro de lo que ha sido una semana frenética. El foco de gran parte de las bajas de ayer fueron los bancos franceses, y dentro de este sector el valor más castigado fue el de Société Générale. La especulación giraba en torno a pérdidas derivadas de la depreciación de sus tenencias de deuda griega. Todo esto coincidió con el regreso intempestivo de vacaciones del presidente Sarkozy y una reunión de emergencia del gabinete, presumiblemente para discutir la crisis financiera. El clima de tensión se vio alimentado por rumores sobre una rebaja del ráting de la deuda soberana francesa, lo que socavaría adicionalmente la calidad de los activos de la banca gala.

Gran parte de la especulación fue disparada por un artículo en el dominical inglés The Mail on Sunday. En la subsiguiente estampida de ventas, SocGen perdió un 22,5% de su valor y miles de millones de euros en valor de accionistas se esfumaron al Valhalla monetario.

Al día siguiente se supo que la historia era falsa. El diario inglés se retractó plenamente y la historia original fue eliminada de la web del rotativo. De hecho, la limpieza fue tan exhaustiva que resultó una hazaña encontrar esta versión del artículo en cuestión. En vista de lo que está en juego, no sorprende.

Y hoy viene a conocerse la deliciosa noticia, cortesía de Le Figaro, de que el Mail on Sunday basó su pieza en una historia ficticia publicada por Le Monde. Se trata de un folletín en doce capítulos sobre una supuesta crisis financiera en mayo de 2012:

El artículo de Watkins y Atkins no contiene citas que estén sacadas directamente de la serie de Le Monde, pero las acusaciones lanzadas contra SocGen y UniCredit, así como la mención de la intervención de Nicolas Sarkozy, se encuentran en ambos documentos.

Si bien el relato ficticio de Le Monde está estructurado como un artículo sobre eventos reales, Le Figaro acota que un periodista conocedor de la fuente debería haber podido advertir su naturaleza:

Incluso aunque se viera engañado por la precisión de las descripciones y la verosimilitud de las situaciones, el lector avisado comprendería plenamente que se trataba de una ficción. En agosto de 2011, Bruno Le Maire no es ministro de Finanzas sino de Agricultura, y el italiano Mario Draghi no se ha encargado aún del timón de BCE, que sigue en manos de Jean-Claude Trichet.

Resulta que el Mail on Sunday no es precisamente el Financial Times. Su portal de hoy está dedicado a estridentes reclamos de penas duras contra saqueadores, la herencia de la duquesa española, la boda de Kate Moss y las curvas de alguien llamada Lauren Goodger. (Si el precio de que los tabloides británicos ya no puedan invadir la privacidad ajena es que simplemente comenzarán a inventar historias basándose en la literatura folletinesca, quizás habría que repensar la legislación sobre la privacidad.) Lo cual plantea la duda de si los periodistas ingleses leyeron mal el relato francés o si hay algún bromista francés jugando a ser una versión financiera de Nuestro hombre en La Habana.

Cada vez se vuelve más aparente que la cantidad de cosas verosímiles es mucho mayor al conjunto de cosas que son ciertas. A medida que nos vemos expuestos a más información, tenemos que volvernos más escépticos. La semana pasada dio la vuelta al mundo un supuesto estudio que reveló que los usuarios de Internet Explorer tenían cocientes de inteligencia muy inferiores a los usuarios de Firefox y Chrome. Resulta que todo fue obra de un comunicado de prensa de una empresa de publicidad. Tim Harford reveló en su podcast de esta semana que la BBC llegó a consultar a dos expertos en estadística sobre el tema y ambos lo descartaron de plano como un estudio falso. No obstante los sendos baldazos de agua fría, la BBC de todos modos decidió publicar la pieza. El vacío informativo tiene que ser rellenado, poco importa si se trata de información falsa o veraz, incluso en las áreas más prestigiosas del periodismo.

Por otra parte, asombra lo frágiles que son los mercados en épocas de crisis. Una pieza mal reportada y sin respaldo en un diario de tercera categoría puede empujar a uno de los bancos más grandes del mundo al borde en menos de tres días y hacer temblar los fundamentos del sistema financiero mundial.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com