La marca de un traductor financiero experimentado es el escepticismo. Particularmente en el área de las finanzas. Hasta se podría denominar “paranoia metódica”. Si encuentras una palabra en un diccionario, cógela con pinzas y échala en tantas bases de datos online como sea posible, entre comillas, con operadores booleanos, al derecho, al revés, con el original, con la palabra “diccionario”, “glosario”, sola, acompañada, como sea. Solo después de pasar tu candidato por tantos tamices como sea posible puedes atreverte a insertar el término propuesto en la traducción.
Sobre todo, hay que inocularse contra lo que podría llamarse el realismo ingenuo. El traductor inexperto en el tema financiero toma un libro que ostenta orgullosamente el título Diccionario de finanzas y economía o algo por el estilo y presupone que puede fiarse de él como un bastón para suplir un currículo anémico.
Y es que las personas que redactan estos diccionarios no necesariamente tienen una experiencia amplia en los mercados. Un ejemplo recurrente de esto es un término relativamente común. Me refiero a las “short sales”, que se producen cuando una persona que no posee una acción en una empresa toma prestada esa acción a otra persona. El que pide la acción prestada se da la vuelta y vende esta acción (de la que no es dueño) bajo la idea de que la cotización de esta acción bajará. Una vez verificada la baja en la cotización después de un periodo dado, vuelve a comprarla (a un precio inferior) y la devuelve a su dueño original. La ganancia del short seller consiste en la diferencia entre el precio de venta y el precio de recompra (menos la comisión que debe pagar al verdadero dueño de la acción por el privilegio de hacer su jugadita con la propiedad ajena).
El problema es que el traductor poco familiarizado con el tema acude a los diccionarios especializados en busca de un equivalente en castellano y encuentra lo siguiente:
short sale venta f en or al descubierto (p. 255)
Harrap’s business dictionary: English-Spanish
short selling: venta en descubierto (p. 336)
Glosario internacional para el traductor
short sale/selling (MERC FINANC/PROD/DINER venta en/al descubierto; venta corta; venta de valores, divisas, productos o contratos de futuros por quien no los posee aunque espera obtenerlos a un precio más bajo, en un mercado bajista —bear market— antes del día pactado para la entrega…)
Alcaraz Varó y Hughes, Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales
Evidentemente la última opción es la más útil y completa de todas: ofrece dos candidatos y, en tercer lugar, ofrece una explicación detallada de la operación (cosa poco frecuente en los diccionarios bilingües, que en realidad no suelen ser más que glosarios glorificados).
El problema es que Alcaraz y Hughes colocan en primer lugar la omnipresente “venta en o al descubierto”, lo que inclinará a la mayoría de los traductores a decantarse por esta opción. El problema es que esta opción sería incorrecta para un texto utilizado por los profesionales que trabajan en los mercados. Al encontrar “venta en descubierto”, fruncirán el ceño y preguntarán “¿qué diablos es eso?”
Y es que el término técnico preferido en el ámbito financiero español es la “venta corta”, que a los ojos del traductor suena a una herejía, una traducción literal y que hace sonar al texto como si el traductor no hizo el esfuerzo de consultar fuentes especializadas.
Consúltese el diario financiero Expansión: “ventas en corto” arroja 100 resultados de su archivo y la traductoril opción “en/al descubierto” solo 28 menciones y principalmente en traducciones de notas de los servicios cablegráficos.
Son los pequeños detalles que distinguen al especialista del generalista. No quita que “venta al descubierto” sea una opción más elegante y descriptiva: pinta de forma elocuente el meollo del asunto. Uno está vendiendo algo que no posee. Y, efectivamente, si uno vende una acción en una venta corta pero esta sube, debe tratar de recomprarla para limitar las pérdidas, cosa que a veces no resulta posible cuando estos títulos escasean (el llamado short squeeze). Así que, en cierto modo, el especulador está “al descubierto”, expuesto a los bruscos vaivenes de la Bolsa.
En todo caso, si se está traduciendo el texto para una agencia no especializada, se debe optar por “al descubierto”, porque no sobrevivirá el proceso del corrector que utiliza estos diccionarios para juramentos solemnes. Pero si el texto va dirigido a individuos que se ganan el pan en los mercados, hay que optar por la literal y humilde “venta corta”.
Acerca de Miguel Llorens
Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com
