Archivo de la categoría: terminología financiera

Ceci n’est pas une traduction


El anglicismo innecesario y el exceso de anglicismos son vicios que añaden vulgaridad al texto, no cabe duda. A mí particularmente me choca el uso de la palabra «commodities» en lugar de «materias primas». La palabra en inglés no añade nada conceptualmente al español. Sin embargo, el traductor financiero que no esparce el término commodities al menos un par de veces en un informe sobre la evolución del algodón o el petróleo está colocando un letrero inmenso sobre su texto que dice «ESTO ES UNA TRADUCCIÓN».

Hay un poema de Borges que reza «La meta era el olvido. Yo llegué primero». De un modo paralelo al poeta menor de Borges, la meta del traductor es la invisibilidad. Ceder a algunos de los vicios de la comunidad para la que se traduce tal vez te ayude a alcanzar esa meta primero. Es una forma sutil de colgar un letrero disimulado y engañoso que dice «ceci n’est pas une traduction».

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com. También estoy en Twitter y LinkedIn.

¿Dónde están los yates de los clientes?: confesiones de un ex goldmaniano


Esta semana, un ejecutivo de Goldman Sachs hizo lo que secretamente sueñan con hacer millones de empleados resentidos de todo el mundo: renunciar, pero renunciar de una forma tan espectacular que compita con Sansón, con columnas cayendo, lluvias de azufre, ciudades incendiándose, eunucos corriendo despavoridos y aristócratas babilónicos ahogándose en su propia sangre. Haciendo honor al ejemplo de Don Draper, Greg Smith eligió la página editorial del New York Times para notificar su renuncia. La idea básica de su texto es que hace doce años, cuando Smith se incorporó a la firma, Goldman Sachs cumplía con los ideales de servir ante todo a los clientes. Este principio quedó consagrado en los famosos catorce principios de Sidney Weinberg, el legendario padre del Goldman Sachs moderno. Estos principios básicamente se reducen a afirmar que la mejor forma de triunfar es servir ante todo los intereses del cliente. «Codicioso, pero codicioso a largo plazo» es un cliché que se escucha con frecuencia en Wall Street. La tesis es que ese compromiso con estos ideales se ha venido abajo durante el mandato del consejero delegado actual, Lloyd Blankfein.

La renuncia de Smith es impactante. No cabe duda de que el gesto es dramático.

Después de casi 12 años en la firma —primero como becario veraniego mientras estaba en Stanford, posteriormente en Nueva York por 10 años, y ahora en Londres— considero que he trabajado aquí lo suficiente como para entender la trayectoria de su cultura, su gente y su identidad… Goldman Sachs es uno de los bancos de inversión más grandes e importantes del mundo y es demasiado importante para el sistema financiero mundial como para seguir comportándose de este modo.

Pese a los múltiples escándalos financieros de la última década en los que salieron a la luz mensajes electrónicos en los que banqueros se reían cruelmente de sus clientes, Smith menciona con asombro que ha visto mensajes usando una colorida terminología financiera:

Ripping your eyeballs out: literalmente, “arrancarte los globos oculares”. Es una forma de decir que cuando un cliente quiera salirse de una operación que salió mal, le vas a cobrar una comisión tan alta que se sentirá como si lo hubieras torturado.

Muppets: escuché la traducción «marioneta» esta mañana en Business TV. Se trata, por supuesto, de los famosos títeres creados por Jim Henson (en España se conocen como los Teleñecos). Es un término despectivo utilizado para los clientes. Como insulto, yo solo había escuchado muppets en Inglaterra, que es donde trabajaba Smith cuando renunció. Es un término despectivo más del slang británico que no tiene nada inmediatamente relacionado con las finanzas o los clientes. Sospecho también que de ahora en adelante el término se universalizará y, aunque nadie lo escriba en sus correos electrónicos, la palabra muppet se escuchará entre risitas cuando dos banqueros discutan un cliente particularmente bruto.

El problema es que la reputación de Goldman ha caído tan bajo que incluso un tránsfuga recibirá poca simpatía. El mismo día que Smith publicó su renuncia ya había aparecido una parodia en la que Darth Vader presentaba su propia renuncia al Imperio:

Después de casi diez años en el Imperio, primero como becario veraniego, posteriormente en la Estrella de la Muerte y ahora en Londres, creo que he trabajado aquí lo suficiente como para comprender la trayectoria de su cultura, su gente y sus masivas máquinas espaciales de genocidio… El Imperio es uno de los regímenes opresivos más importantes de la galaxia y es demasiado importante para el asesinato galáctico como para seguir comportándose de esta forma.

Pero volviendo a Smith, había algo que me causaba extrañeza. Primero, no es un veterano de treinta años de las finanzas. Comenzó su carrera hace apenas doce años. Es dudoso que la Edad de Inocencia fuera en 2000 y terminara en 2006. Suena un poco ingenuo. Creo que quizás esa era la idea exaltada que a Smith le vendieron cuando era un aspirante a ejecutivo y que fue desengañándose de esa imagen a medida que ascendía en la jerarquía.

También hay un grano de verdad en lo que escribe el novel desempleado. Debido a que los bancos de inversión cada vez más invierten su propio capital en los mercados (lo que se conoce en la terminología financiera como proprietary trading), se suelen suscitar más conflictos de interés que en el pasado. Si operas con tu propio dinero, siempre existirá la tentación de vender las partes menos atractivas de tu cartera a un cliente un poco lento. Asimismo, si tienes que ganar dinero operando con valores y sabes que tu cliente comprará cierto activo, sabes de antemano cómo se comportará un mercado, una información invalorable. Si la aprovechas (cosa que es ilegal), empeoras las condiciones de compra o venta para tu cliente.

En la verdadera Edad de Oro (es decir, en los años sesenta, no en los noventa), un banco como Goldman no invertía su propio dinero. El banquero de inversión era un caballero elegantísimo salido de Mad Men que entraba con un traje de tres piezas impecable y te asesoraba sobre la forma de evitar que la Empresa Norteamericana Muy, Muy Grande engullera tu diminuta Aseguradora Crimson. Esa relación era mucho más sencilla y menos lastrada por conflictos de interés.

Pero incluso en esa época cabía la duda sobre la calidad de ese asesoramiento, igual que siempre ha habido dudas sobre los abogados. Cincuenta años antes de que Michael Lewis escribiera sus memorias sobre Salomon Brothers (Liar’s Poker), un libro satírico muy similar apareció durante la Gran Depresión llamado Where Are the Customers’ Yachts? La anécdota que le da el título versa sobre unos asociados de un banco de inversión que le dan a un empleado recién contratado un paseo por la zona de Wall Street. Al llegar a la orilla del río Hudson, uno de los asociados señala su yate en la lejanía. Los demás asociados a su vez señalan sus respectivos yates. El joven recién contratado hace una pregunta ingenua: ¿Y dónde están los yates de los clientes? Pregunta seguida por un silencio incómodo.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com. También estoy en Twitter y LinkedIn.

Sopa de letras, sopa de caos


Tenía clavada la idea de que fue Dámaso Alonso el que dijo que vivíamos en el “siglo de las siglas”. Al consultar la frase en Google, veo indicios (solo indicios, internet nunca brinda certeza) de que Alonso solo popularizó la frase al atribuírsela a Pedro Salinas. En todo caso, Alonso o Salinas se equivocó: el “siglo de las siglas”, al contrario del fenecido siglo veinte, aún no ha terminado y quizás la tiranía de las siglas se prolongue por varios decenios más.

Hace una semana, los líderes europeos estaban discutiendo frenéticamente la idea de apalancar el fondo de rescate bancario para poner fin a la crisis. Por supuesto, ya eso parece historia antigua porque ahora el continente está centrado en un proyecto de recapitalización bancaria. Mientras estaba en boga la penúltima idea, Nouriel Roubini, el economista iraní americano de moda, realizó el siguiente tuit:

The EFSF-EIB levered option to create a bazooka-sized LOLR for PIIGS is a SIV on top of an existing SIV. So it is a CDO-squared monster!

Se trata de un metachiste bastante sofisticado para un economista. Roubini nos está diciendo que “sí, ya sé que usamos una jerga incomprensible, pero al menos cuando yo la uso, sé que se trata de una jerga incomprensible”.

Gracias a Google, hoy día las siglas se descifran con bastante rapidez. Pero de todos modos el lego requeriría seis consultas para traducir el brevísimo mensaje de 140 caracteres a lenguaje llano:

EFSF – European Financial Stability Facility (también Fund). Traducción: Fondo/Instrumento/Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera. Es el fondo de donde saldrá el dinero para recapitalizar los bancos o comprar deuda soberana.

EIB – European Investment Bank. Banco Europeo de Inversiones.

LOLR – “Lender of Last Resort”. El “prestamista de última instancia” suele ser el banco central. De hecho, es su principal razón de ser. En un pánico bancario, cuando nadie quiere prestar dinero a nadie debido a la desconfianza, el banco central entra a desempeñar este rol para aliviar el pánico. En este caso, como los alemanes no quieren que el Banco Central Europeo se ensucie las manos con la expansión de la oferta monetaria, se está creando un LOLR “alternativo”.

PIIGS – siglas de “Portugal, Ireland, Italy, Greece and Spain”. El inglés financiero adora las siglas, y si tienen un doble sentido, mejor (véase QE2).

SIV – structured investment vehicle o special investment vehicle. Instrumentos o vehículos de inversión estructurados o especiales. También conocidos a veces como “special purpose vehicles”. Se trata de entidades empleadas por los bancos para alojar activos que no desean reportar en sus balances auditados. En este caso, el banco es un banco central, pero el mismo principio es aplicable (los trapos sucios se lavan detrás de la casa).

CDO – collateralised debt obligation. Obligación de deuda garantizada. Se trata de instrumentos divididos en tramos que funcionan como bonos. Cada tramo/bono tiene un nivel de riesgo diferente, una calificación diferente y un tipo de interés diferente. A mayor riesgo, menor rentabilidad y a la inversa. Su respaldo (collateral) son obligaciones como hipotecas, préstamos estudiantiles, créditos para comprar coches y tarjetas de crédito. Son los grandes protagonistas de la debacle financiera.

CDO squared – CDO al cuadrado. Se trata de una CDO compuesta de otras CDO. Y si esto te parece una monstruosidad —como acota Roubini— estás comenzando a comprender por qué a los bancos se les aproxima el Día del Apocalipsis.

Acerca de Miguel Llorens

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Terminología de la crisis financiera: la traducción del “haircut” financiero al español


Los años 2011 y 2012 pasarán a la historia como una época dominada por posibles quiebras soberanas en Europa. Dentro de este contexto, la prensa financiera en inglés constantemente habla del “haircut” que se aplicará a la deuda griega y, por el contexto, es obvio que no se trata de un peinado ateniense de moda, sino más bien de una trasquilada pendiente.

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“Op Twist”: estrella en ciernes de la terminología financiera


Es una perogrullada de licenciado en Letras observar que el lenguaje está en perpetua evolución. Esta observación nada original, no obstante, es incluso más certera en el caso de la jerga en el mundo de la economía. Sigue leyendo

1 de septiembre: informe de análisis confidencial de Goldman Sachs aconseja apostar contra la banca europea


El análisis financiero viene en diferentes sabores. Gran parte del mismo es público, otro es semipúblico y otro es tan controvertido que puede tener tan solo cien o doscientos lectores. El banco originador protege estos informes contra los ojos inquisitivos de los medios de comunicación y el público como un marido celoso que enfunda a su mujer en un burka. Esta mañana, el velo de confidencialidad que normalmente oculta estas piezas contra el corrosivo brillo de la publicidad se levantó brevemente cuando el Wall Street Journal publicó los detalles de un informe escrito por un analista que trabaja en la mesa de operaciones de Goldman Sachs. Esta clase de pieza es bastante distinta a los informes de renta variable y renta fija que generalmente se transmiten a los medios de comunicación. Cuando un banco de inversión sube o baja su recomendación sobre una empresa o la deuda de un país, este análisis generalmente no suele ser objeto de polémica; por el contrario, la publicidad aumenta su impacto y, por tanto, el prestigio del banco.

El presente caso es más delicado. El diario neoyorquino pone de relieve el hecho de que el informe, redactado por un analista llamado Alan Brazil, tiene un tono muy sombrío y aconseja adoptar posiciones bajistas sobre el euro y la banca europea (nota: todas las citas del artículo son traducciones mías):

En un informe de 54 páginas fechado el 16 de agosto que fue enviado a centenares de clientes institucionales, Alan Brazil —un estratega de Goldman que trabaja en la mesa de operaciones— argumenta que podría ser necesario hasta un billón de dólares en capital para apuntalar los bancos europeos; que las pequeñas empresas estadounidenses —que en el pasado han impulsado la creación de empleos— siguen estancadas; y que el crecimiento chino posiblemente no sea sostenible.

¿Qué tiene esto de novedoso? Realmente nada. Ninguna de estas opiniones por sí sola es particularmente controvertida. Y juntas tampoco son nada explosivo. El asunto es noticioso debido a la compleja red de intereses y clientelas que atiende un grupo del tamaño de Goldman. Y es que en este caso uno de los clientes mimados es nada más y nada menos que el Estado español, que se esfuerza por financiarse en medio de la actual turbulencia bursátil:

El informe se produce en un momento en que Goldman y sus principales rivales compiten por alzarse con contratos de banca y asesoramiento adjudicados por las mismas naciones europeas contra las que aconseja apostar. El miércoles, Goldman y dos otros bancos importantes organizaron una presentación en Londres en la que el secretario de Estado de Economía de España, José Manuel Campa, tenía previsto detallar las medidas de austeridad fiscal adoptadas por el Gobierno y presentar los argumentos a favor de invertir en el país, de acuerdo con una invitación vista por The Wall Street Journal. Goldman ocupa un sitial de preferencia entre los bancos que facilitan las ventas de deuda soberana española.

El diario incluso asoma la posibilidad de una situación similar a los conflictos de interés que condujeron a investigaciones judiciales y legislativas en Estados Unidos. Todo procede del Big Short (“Gran Posición en Corto”) sobre el mercado de la vivienda. Goldman percibió a mediados de la década de los 2000 que había una inmensa burbuja inmobiliaria y aconsejó a algunos de sus clientes que apostaran por un bajón en los precios de la vivienda (es decir, que adoptaran una posición en corto contra los precios de los hogares). El problema es que cualquier apuesta en contra necesita alguien del otro lado que apueste a favor de los precios de la vivienda. Y allí es donde empezaron los problemas, debido a que los persuasivos vendedores del banco debían vender las posiciones largas 1) sin revelar que la postura interna del banco era bajista y 2) sin revelar que el producto había sido hecho a la medida para clientes que estaban del “lado corto” y que sacarían gran provecho si el mercado inmobiliario colapsaba. Un clásico conflicto de interés. El WSJ acota, no obstante, que el presente caso no es tan atroz porque el banco de inversión no inventó los productos recomendados para apostar contra los bancos europeos. La operación se basa en productos ligeramente más exóticos que una acción o un bono pero que no son novedosos. Sin embargo, la situación moral es similar: mientras que la mano derecha recibe comisiones por vender bonos españoles, la mano izquierda susurra a los fondos de alto riesgo que algunos bancos son menos que sólidos debido a que han comprado esos mismísimos bonos.

Concretamente, el analista recomienda la siguiente operación a los inversores institucionales:

El Sr. Brazil enumera detalladamente los préstamos en los que han incurrido 77 instituciones financieras europeas e identifica algunas que ostentan niveles de apalancamiento particularmente elevados. Dichos detalles son muy valiosos para los inversores interesados en abrir posiciones bajistas a través de swaps de incumplimiento crediticio (CDS) sobre bancos europeos individuales, afirman gestores de hedge funds.

En el caso de los inversores que deseen hacer apuestas más amplias en contra de las instituciones financieras europeas, el Sr. Brazil sugiere comprar un CDS sobre un índice que refleja la deuda de varias empresas europeas. Aproximadamente un 20% de los integrantes del índice en cuestión, el “iTRaxx Europe series 9”, son bancos y empresas de seguros, acota el Sr. Brazil.

También sugiere una opción de venta a seis meses que les dé a los inversores el derecho de apostar contra el euro frente al franco suizo. Según reza el informe, el euro “podría debilitarse si los Gobiernos europeos aprueban paquetes adicionales de apoyo financiero o medidas de estímulo”.

En resumen, en las grandes organizaciones no solo la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda sino que a veces no le conviene que lo sepa. El artículo del Journal permite una ojeada detrás de bambalinas al análisis para clientes institucionales: el analista se sienta junto a los operadores del banco y conoce las posiciones de los clientes (contrario a los departamentos de análisis normales y corrientes con los que estoy familiarizado, donde el analista está separado de esta información por la llamada “Muralla China” y las imposiciones regulatorias); el análisis está marcado con el nombre del cliente (para disuadir su diseminación); y el material legal al final del mismo incluso afirma que la pieza en cuestión ni siquiera es análisis (“este material no constituye asesoramiento independiente y no es un producto de Global Investment Research”, la división de análisis “común y corriente” de Goldman). Resulta fascinante este análisis que no es análisis.

Como decía un amigo andaluz: “Estos capullos…”

¿Rutina o el fin del mundo?: “El ala oeste” explica los intríngulis del techo de deuda


A mediodía de Washington del domingo, todo parecía indicar que republicanos y demócratas estaban acercándose a un acuerdo sobre el techo de deuda que implica 3 billones de dólares en recortes presupuestarios y cero aumentos de impuestos (es decir, la extensión de los recortes tributarios de Bush de 2001 y 2003). Aún falta por resolver muchos detalles y saltar múltiples obstáculos reglamentarios emanados de las complejas normas que rigen el funcionamiento del poder legislativo. Incluso se habla de prorrogar el plazo. El proceso ha estado cerca de resolverse en dos ocasiones este mes simplemente para estallar de nuevo en una tormenta de recriminaciones, de modo que sigue latente el riesgo de que el consenso se disuelva a última hora.

La palabra clave en todo este lío es entitlements, jerga burocrática para los programas de bienestar social que ofrece el Estado. Se trata básicamente de Medicaid, Medicare y el sistema de pensiones para jubilados. La palabra se puede traducir como “programas sociales”. Más allá del choque ideológico sobre la magnitud del sector público, estos programas abarcan una proporción gigantesca del gasto estatal en Estados Unidos. Efectivamente, el presupuesto discrecional es una parte mínima de las finanzas del Estado. Los programas sociales, en cambio, están manejados por pilotos automáticos: aumentan su coste según aumente la necesidad (paro, cantidad de personas jubiladas, etc.). Y sobre el horizonte se cierne el golpe más grande que jamás haya recibido un sistema de bienestar social: la masiva jubilación de la generación mis padres, el baby boom de la posguerra. Lo cual significa que, mande quien mande, la reducción del déficit pasa por recortar estos beneficios. Y esto es algo que nadie —ni siquiera el ala más ultra del Tea Party— se atreve a discutir en voz alta. De hecho, el tema es conocido como el “tercer riel” de la política americana: si lo tocas, mueres instantáneamente.

Ese es el desafío de la siguiente década para Estados Unidos y muchos países desarrollados. Mientras tanto, el cansino drama del techo de deuda permite muchas declaraciones altisonantes de principios y poses dramáticas que son transmitidas por los medios a los distritos locales de los diputados y senadores. Esta semana ha estado circulando un clip de The West Wing, uno de mis programas favoritos de todos los tiempos, donde Aaron Sorkin y su equipo de guionistas explican el trasfondo táctico de este recurrente ritual legislativo. Debajo del clip coloco mi traducción al español.

Annabeth: ¿Emitiremos un comunicado sobre la elevación del techo de deuda? El problema es que no comprendo nada…

C.J.: No quiero comunicados. ¿Cuándo será el voto?

Charlie: El Tesoro calcula que con el interés sobre la deuda, alcanzaremos el límite a medianoche de mañana. Así que quieren que el presidente presione para el voto ahora.

Toby: Lo cual, por supuesto, es una idea ridícula.

Annabeth: ¿”Por supuesto”?

C.J.: El liderazgo [en el Congreso] quiere programar el voto a la última hora posible.

Annabeth: Parece una locura.

C.J.: Siempre organizan el voto a última hora, justo cuando el gobierno está a punto de entrar en suspensión de pagos.

Toby: De ese modo, es demasiado peligroso para que un senador intente detenerlo.

Charlie: O trate de añadirle una enmienda.

C.J.: Solo da suficiente tiempo para un par de discursos en el Senado o la Cámara sobre lo terrible que es que hayamos gastado hasta el límite de la tarjeta de crédito nacional. Y un rápido voto sobre la tarjeta de crédito.

Charlie: Es un proyecto de ley de una sola oración. Solo hay que cambiar el seis a un siete.

Annabeth: ¿Billones?

Toby: Sí.

Annabeth: ¿Por qué quiere el Tesoro que el presidente lea un memorándum de veinte páginas sobre un proyecto de ley de una oración?

Toby: Quieren que esté al tanto del peor escenario.

Annabeth: ¿En caso de que no sea aprobado?

Toby: Sí, la destrucción total de la economía estadounidense. Seguido por el hundimiento de Japón en el mar. Seguido por una depresión mundial de unas proporciones que ningún mortal puede siquiera imaginar. Seguido por la semana dos.

Annabeth: Entonces, ¿esto del límite de deuda es rutinario o es el fin del mundo?

Toby: Ambas cosas.

C.J.: Muy bien, eso es todo. Gracias.

El clip contiene 289 palabras de diálogo comprimidas dentro de un íngrimo minuto de vídeo. Y condensa el clásico estilo de Sorkin: escenas donde se discuten temas muy complejos usando oraciones breves y concisas; un ritmo de filmación hiperactivo; diálogos relampagueantes en los que intervienen múltiples personajes. Conté diecinueve tomas. La velocidad es asfixiante. Ni me imagino lo que habría implicado traducir semejantes monstruos al español. (El ala oeste inmortalizó la técnica conocida como el walk and talk, en la que dos o más personajes discuten intrincados temas de política o economía mientras recorren los pasillos de la Casa Blanca.)

Estamos presenciando parte de la dinámica analizada por los ficticios colaboradores del presidente Bartlet. Los votos se están programando para la medianoche del lunes al martes —hora en la que la carroza estadounidense se convierte en calabaza podrida— para colocar la máxima presión sobre los legisladores. El problema esta vez es un poco diferente: hay un cohorte de cincuenta representantes recién elegidos del Tea Party que parecen estar bastante cómodos con la quiebra del Estado que tanto detestan. Y esa es la razón por la que esta vez el drama barato de la elevación del techo de la deuda es un poco más apocalíptico.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

La prima de riesgo desbanca momentáneamente a Justin Bieber


No es un buen síntoma que un término financiero se convierta en trending topic en Twitter (o, como recomienda Fundéu, “tema del momento”). Hay una terrible correspondencia entre la frecuencia con que “CDO” y “subprime” estaban en boca de legos y hasta de comediantes estadounidenses en 2008 y la velocidad con la que su economía se estaba yendo al sumidero. Hoy le toca a la “prima de riesgo” en castellano, cuya traducción al inglés es risk premium, el diferencial o spread entre los bonos alemanes y los del resto de la UE.  Cuanto mayor es el diferencial entre la rentabilidad de estos, mayor es el riesgo percibido por el mercado.

Por supuesto, su popularidad se debe principalmente a los juegos de palabra:

@theibericpost The Iberic Post

Esta buena, sí. Es promiscua, sí. Te sonríe sospechosamente, sí. Pero por ese camino sólo hay hijos retrasados. #primaderiesgo

@tanbanal Ego Dixit

Yo también tengo una #primaderiesgo Se llama Paca y está muy loca

@javmallo Javier Mallo

INQUIETUDES POLIGLÚTEAS: La prima de Riesgo debe de ser una mujer dura de pelar, después de hacerte pasar por caja… ahora se relaja…

@saulphil

como traductor financiero me encanta que #primaderiesgo esté en twitter, pero nadie habla de la #madrequeleparioalriesgo

Y mi propia modesta contribución al género:

@miguelllorens financial-translator

No le temo a la #primaderiesgo, pero sí a la #madredetodoslosimpagos

Me encantaría ver el gráfico en una base de datos que mida la frecuencia con que aparecen palabras en medios impresos, pero lamentablemente el Ngram Viewer de Google solo es aplicable a libros, y eso solo hasta el año 2008.

De modo que tuve que improvisar un Ngram para pobres al consultar la cantidad de ocurrencias de la frase “prima de riesgo” entre comillas en diarios publicados:

En enero de 2001, la consulta arroja un solo mísero resultado.

En enero de 2010, la consulta nos da 95 modestos resultados.

En enero de 2011, después de que las crisis griega, portuguesa e irlandesa hubiesen explotado, ya tenemos un resultado más angustiante: 2.990 resultados para “prima de riesgo”.

Y como colofón, veamos las ocurrencias de este término financiero —que hace una década era exclusiva propiedad de medios especializados— tan solo en los primeros doce días del presente mes de julio: 4.810 resultados. Ufff.

Solo Dios sabe cómo terminará la crisis, pero si la frecuencia disminuye en agosto, quizás podamos respirar más tranquilos.

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

Salida a Bolsa en inglés: ¿“IPO” o “flotation”?


Desde que publiqué dos entradas de bitácora sobre el debut en Bolsa de LinkedIn el mes pasado, recibo diez o doce visitas diarias de personas que al parecer buscan la traducción al inglés del término castellano “salida a Bolsa”. Supongo que las reglas de la hospitalidad me obligan a prestar un servicio a estos intrépidos internautas carentes de habilidades booleanas. Digo, como agradecimiento por haber llegado hasta aquí, aunque solo sea por un pequeño tropiezo.

La traducción al inglés allende el Atlántico es “IPO”, sigla de “initial public offering”, mientras que aquende el océano es “flotation”. En esto concuerdan las fuentes impresas: “IPO” es estadounidense y “offering” es británico.

Aunque no hay que ser dogmático. El norteamericano “IPO” lentamente se está haciendo un espacio en Gran Bretaña. Véanse los resultados del archivo del Guardian (que es gratuito y se extiende hasta la década de los noventa) para IPO y flotation, respectivamente. Podemos ver que “IPO” era un primo pobre en 2000 (142 menciones frente a las 855 del primo londinense “flotation”), pero que poco a poco se ha ido labrando un poco de espacio vital y podría terminar incluso dominando el mercado inglés.

¿Y viceversa? La palabra “flotation” no se usa nunca en Estados Unidos, al menos según los diccionarios bilingües. Sin embargo, el archivo del New York Times indica lo contrario: arroja 458 resultados solo para el último año (y dentro del ámbito financiero, que es lo importante). (Una nota curiosa y sin ninguna relación con lo presente: la palabra “flotation” alcanza 855 menciones en el Guardian en el año 2000, cuando la burbuja de las puntocom alcanzó sus alturas más dementes antes de estallar. Es un dato curioso para el economista interesado en estudiar las burbujas especulativas utilizando datos lingüísticos.)

La lenta convergencia entre “flotation” y “IPO” a ambos lados del Atlántico podría ser síntoma de globalización o de homogeneización entre las culturas financieras de Estados Unidos y Gran Bretaña. No lo sé. En todo caso, las explicaciones fáciles son sospechosas. La globalización no siempre es en un solo sentido. Palabras del slang británico a menudo aparecen en lugares muy americanos, de modo que la influencia también puede ser mutua. Hace quince años ningún estadounidense habría sabido lo que significa el polivalente “dodgy” británico.

Y si alguna duda cabe de mi generoso ofrecimiento de sabiduría colectiva, te remito a las siguientes fuentes:

http://www.inverpedia.com/diccionario/831-salida-a-bolsa.html

La economía en Internet, por supuesto, no funciona a base de dinero, y no lo solicitaré, pero si esta entrada te sirvió de algo, compénsame mediante una ciberlimosna: retuitea este post, sígueme en Twitter, echa un vistazo a mi web o visita mi blog en inglés.

¡Felices ciberviajes!

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

QE2 llega a buen puerto (repetición de un post del año pasado)


Todo parece indicar que este mes la Reserva Federal pondrá fin a su controvertido programa de expansión cuantitativa, conocido en inglés como QE2. Aunque no ha tenido todo el éxito anticipado, el cambio de tono político en el Congreso y el auge de la derecha libertaria pro-patrón oro ha inducido a Bernanke y sus colegas a no introducir un QE3, aunque el espectro de más expansión heterodoxa estará vigente mientras dure el estancamiento actual. Aprovecho para volver a publicar esta entrada de bitácora, de noviembre de 2010) debido a que veo a muchos internautas perdidos buscando la recta traducción de esta enigmática sigla:

El término financiero del día, del mes y quizás del año es “QE2″. Una consulta de Google debería revelar con relativa rapidez que se trata del quantitative easing 2, es decir, el aumento de la oferta monetaria para mantener deprimidos los tipos de interés, estimular la inflación y evitar el aterrorizante espectro de la deflación.

¿Por qué el número 2? Porque la medida anunciada esta tarde por la Reserva Federal de EE.UU. consiste en la segunda campaña para estimular la economía mediante el empleo de resortes puramente monetarios. La primera ronda de QE se produjo aproximadamente entre principios de 2008 y principios de 2009, el periodo más álgido de la crisis financiera. Durante esa fase, el banco central estadounidense, aliado con sus pares del resto del mundo, recortó tipos hasta llevarlos a cero o casi cero e inyectó billones a la economía mediante la compra de cualquier valor impreso en papel excepto billetes de lotería.

¿Por qué la sigla? Es un chiste débil. Coincide con las siglas del crucero Queen Elizabeth II (ya sé, no muy gracioso, pero ¿qué va usted a hacerle? Estamos en crisis).QE2 traducción financiera

¿Cómo se traduce? La palabra easing en el sentido de “rebajar tipos” ya está bastante establecida. Los glosarios sugieren “relajación” o “flexibilización” como traducción. El problema es que estas opciones suenan como un contrasentido: ¿cómo hace uno para “relajar” la oferta monetaria? La dificultad proviene de que el término inglés ease para reducir tipos surge como el antónimo de tighten para “elevar tipos” y ninguno de los dos pares de esta antinomia ha hecho una transición feliz al castellano. No obstante, algunas publicaciones en castellano optan por esta versión:

El euro avanza por encima de los 1,413 dólares después de conocerse la noticia del día: la Reserva Federal ha hecho un anuncio de relajamiento monetario (quantitative easing) con la recompra de bonos por valor de entre 850.000 y 900.000 millones de dólares, más de lo estimado por los analistas. http://www.cotizalia.com/noticias/aproxima-maximos-enero-20101103-60488.html

Otras fuentes periodísticas en castellano han preferido una opción más acertada para ease: expandir. Es una versión resumida de “expandir la oferta monetaria”, que es un sinónimo de la reducción de tipos. Cuando un banco central recorta tipos, expande la oferta monetaria. Más personas solicitan crédito, el coste del dinero disminuye, circula con mayor rapidez y hay más actividad económica.

Al aplicar esta solución de “expandir” por ease al célebre quantitative easing, se produce la siguiente opción: expansión cuantitativa.

En la práctica, esta iniciativa de la Fed, que se denomina “expansión cuantitativa” (Quantitative Easing), supondrá que la Fed imprimirá 600.000 millones de dólares para adquirir deuda pública, con el objeto de bajar los tipos a largo plazo para que la gente consuma más, y las empresas puedan endeudarse y contratar.

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5ibFf6H6f2-piUy9giGIFvhNLvAmg?docId=1398441

Conocido en la jerga financiera como quantitative easing (expansión monetaria cuantitativa), el plan contó con el respaldo de nueve de los 10 miembros con derecho a voto que conforman el Comité de Mercado Abierto. http://www.elperiodico.com/es/noticias/economia/20101104/fed-lanza-plan-estimulo-monetario-425000-millones/576168.shtml

El QE2 es el término abreviado que se utiliza en Wall Street para referirse a la segunda ronda de quantitative easing, o expansión monetaria cuantitativa, nada que ver con el flamante crucero de lujo Queen Elizabeth 2.

Lo cual es absurdo. ¿”Expansión cuantitativa”? ¿Qué otra clase de expansión podría haber? ¿Cualitativa? “Expansión monetaria cuantitativa” es un intento desesperado por salvar este escollo, pero en última instancia fracasa. Sólo por añadir “monetario” no deja de ser un pleonasmo.

Debido a esta disonancia, muchos autores optan por la elipsis o la explicación reducida sin la traducción directa del término:

La quantitative easing o QE, no es otra cosa que imprimir billetes y poner[l]os a circular.

http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-valores/2010/11/03/expansion-cuantitativa

La recaída del empleo y del mercado inmobiliario son factores que han llevado a la Reserva Federal a plantear la posibilidad de ampliar la intensidad de su estímulo monetario por la vía de adquisición de activos (quantitative easing), lo único que se puede hacer cuando los tipos están ya al 0%.

http://www.elpais.com/articulo/economia/global/Dilemas/crecimiento/monetarios/elpepueconeg/20101031elpnegeco_4/Tes

Conclusión: la versión más establecida es “expansión cuantitativa”. En mi opinión, sin embargo, tiene el defecto de ser mentalmente dolorosa. Regresemos al término original. ¿Por qué se denomina quantitative en inglés? Es para distinguir este método de expansión de la oferta monetaria del procedimiento más acostumbrado, que consiste simplemente en recortar tipos. ¿Sería descabellado llamarla expansión heterodoxa? ¿Expansión no monetaria (en contraposición a la expansión regular)? Sólo es una sugerencia…

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com