Los diez principios de economía de Mankiw, traducidos (y retraducidos al español)


Este fin de semana tuve el placer de leer una novela gráfica escrita por Yoram Bauman, autodescrito como el primer economista-comediante (y el único). El cómic en cuestión, The Cartoon Introduction to Economics: Volume One: Microeconomics, es excelente. Espero que a estas alturas, veinte años o más después de la publicación de Watchmen y Maus, no sea necesario aclarar que un cómic no necesariamente está destinado a los niños. De hecho, quien le regale esto a un niño le está haciendo un flaco favor. El lector será introducido a toda una serie de conceptos clave, desde las curvas de oferta y demanda, pasando por la teoría de juegos y hasta incluir la elasticidad.

Por supuesto, todo con un toque de fina ironía. O quizás no tan fina. Cada vez que un economista formula un principio, Bauman lo replantea de una forma que lo convierte en una perogrullada. Por ejemplo, Daniel Kahneman, fundador de la economía conductual, afirma que “los seres humanos no siempre actúan racionalmente” y enseguida aparece el rey de Suecia con una medalla en la mano exclamando: “¡Enhorabuena! Usted se ha ganado el Premio Nobel”. En otra sección del libro, Fidel Castro y el Che Guevara son reclutados para explicar el funcionamiento de la oferta y la demanda en el capitalismo.

Bauman ha venido perfeccionando esta forma de enseñar la ciencia patética a un público general desde que irrumpió con su simplificación de los diez principios de economía formulados en el libro homónimo de Gregory Mankiw. A continuación presento mi traducción al castellano de la traducción de Bauman (junto con el clip de YouTube de donde tomé esta versión):

“El libro de texto de economía más vendido en el país es Diez principios de economía de Gregory N. Mankiw. Aquí están. No se los voy a leer. Créanme que se necesita un Ph.D. en economía para comprenderlos. Desafortunadamente tengo uno y me he asignado la tarea de traducirlos para los no iniciados. Comencemos por separarlos. Los primeros siete principios tienen que ver con la microeconomía y los últimos tres proceden de la macroeconomía. La principal diferencia es que los microeconomistas se equivocan sobre cosas específicas y los macroeconomistas se equivocan sobre cosas en general. Los principios macroeconómicos tienen todos la misma traducción, a saber: bla bla bla, bla bla bla. Como prueba de esto, permítanme recordarles que los macroeconomistas han pronosticado nueve de las últimas cinco recesiones…

Regresemos a la microeconomía. El primer principio: los individuos afrontan decisiones donde una opción excluye a la otra. La traducción de esto es: las escogencias son malas. Esto es un silogismo sencillo. Una decisión donde una opción excluye a otra es mala. Esta clase de decisión implica escogencias. Por tanto, las escogencias son malas.

Si no entiendes eso, sigue al segundo principio: el coste de algo es aquello a lo que renuncias para obtenerlo. La traducción es: las escogencias son muy, muy malas. Para dar un ejemplo concreto, imagina que alguien te ofrece una barra de chocolate a la que asignas un valor de un dólar. Tu beneficio económico es el valor de la barra de chocolate menos lo que te costó obtenerla, que es nada. Tu beneficio económico es un dólar. Ahora imagina que alguien te da a elegir entre la barra de chocolate que vale un dólar y unas golosinas que solo valoras en 70 centavos. Ahora tu beneficio económico es apenas 30 centavos. Ahora estás comenzando a comprender por qué las escogencias son malas. La peor situación de todas sería que alguien te ofreciese una barra de chocolate y otra barra de chocolate idéntica. Alguien que no sabe de economía podría pensar que eso es exactamente lo mismo a que te ofrezcan una barra de chocolate. Pero los que piensan de una forma tan mediocre nunca serán catedráticos de economía. Simplifiquemos. Las escogencias son malas. Muy malas. Si no entiendes que las escogencias son malas, probablemente eres estúpido.

Siguiente principio: las personas racionales piensan en términos marginales. Traducción: la gente es estúpida. Ahora bien, para cualquier observador casual con la inteligencia más llana, resulta inmediatamente obvio que las personas no piensan en términos marginales. Nadie va al supermercado y dice: “Voy a comprar una naranja. Voy a comprar otra naranja. Voy a comprar otra naranja”. Pero si las personas no piensan en términos marginales, y según Mankiw las personas racionales piensan en términos marginales, nos vemos conducidos a una conclusión muy desafortunada: la gente no es racional. Dicho de otro modo: la gente es estúpida.

Pero no pierdas fe en la humanidad, porque mira el siguiente principio. La gente responde a los incentivos. El diccionario indica que un incentivo es “algo que motiva a actuar”. Entonces lo que Mankiw está diciendo aquí es la gente se ve motivada por motivos, o que se ven motivadas a actuar por cosas que motivan a la acción. Puede que piensen que esto es como decir que las tautologías son tautológicas. Es decir, la gente tendría que ser muy estúpida para no verse motivada por motivos. O para verse motivada a no actuar por cosas que motivan a actuar. Pero hay que recordar el tercer principio: la gente es estúpida. De allí la necesidad del cuarto principio, que nos convence de que la gente no es tan estúpida.

Muy bien, siguiendo con la simplificación, avancemos a al libre comercio, nuestro tema preferido. Principio cinco: el comercio puede ser benéfico para todos. Traducción: el comercio puede ser dañino para todos. Tengo una prueba que los dejará lelos. Aquí vamos. Prueba. Compare las dos siguientes oraciones. Afirmación #1: el comercio puede ser benéfico para todos. Afirmación #2: el comercio es benéfico para todos. Si tuvieras que elegir entre ambas oraciones, sería sencillísimo. La segunda es claramente mejor, pero Mankiw usa la primera. La explicación más sencilla es que la segunda afirmación debe ser incorrecta. En otras palabras, el comercio puede ser dañino para algunos. Y de allí solo hay que dar un paso para llegar a “el comercio puede ser dañino para todos”. A algunos no les gustó esta prueba deconstruida o deconstructiva y querían una prueba constructiva, así que añadí esta nota a pie de página con los detalles [aparece una larga nota en letra ilegible].

Ahora observen que los siguientes dos principios —“los gobiernos son estúpidos” y “los gobiernos no son tan estúpidos”— son corolarios del principio quinto, “El comercio puede ser benéfico para todos”. Si el comercio puede ser benéfico para todos, ¿para qué diantres necesitamos los gobiernos? Pero si el comercio puede ser dañino para todos, más vale que tengamos un gobierno para impedir que la gente comercie entre sí. Aquí están los principios de la economía traducidos y esta es mi página web. Gracias por su tiempo.”

(Este es el clip en inglés.)

Acerca de Miguel Llorens

Soy un traductor financiero autónomo especializado en documentos financieros, renta variable, renta fija e informes anuales. He trabajado como traductor de plantilla para Goldman Sachs, RGFT (ahora CLS Communications), H.B.O. y el Open Source Center. Para conocer más sobre mis servicios, visite traductor-financiero.com

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Una respuesta a Los diez principios de economía de Mankiw, traducidos (y retraducidos al español)

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